Por privilegio imperial, los arzobispos de Petrogrado, de Kiev y de Moscú
lo llevan de color blanco.
El epanókamelaukion
Es un velo negro, muy ligero, que se añade al kamelaukion
y que cubre la nuca, cayendo luego sobre las espaldas, donde se divide en
tres bandas. Es llevado por los los monjes. Sirve al obispo (que tambien
es un monje) en aquellas ceremonias en que no se usa mitra. En los archimandritas
y monjes es considerado como un signo de modestia y de renunciamiento religioso.
Los obispos que ostentan el rango de Metropolitas usan generalmente un epanókamelaukion
de color blanco como signo visible de su dignidad.
Metropolita Euloghios de Milán
Portando su epanókamelaukion de color blanco
El origen de esta prenda, así como de la anterior, es
monástico, y parece que en un principio constituyeron una sola pieza. Los
sacerdotes seculares, que no tenían derecho para usarla, se cubrían, durante
los oficios y durante los preliminares de la misa, con una especie de casco
de pelo, de color violeta oscuro y de forma redondeada, ceñido en su parte
inferior por una especie de turbante que se prolongaba de manera más sencilla
sobre la nuca y sobre la espalda.
VESTIDURAS E INSIGNIAS SAGRADAS
Por
vestiduras sagradas entendemos aquellas que usan los ministros en la celebración
de los oficios litúrgicos.Comenzaremos por las vestiduras correspondientes al
primer grado de la jerarquía sagrada: el Obispo.
ORNAMENTOS DEL OBISPO
El stikharion (literalmente:
hábito adornado de bandas), llamado también podêrês (que desciende
hasta los pies, término equivalente al latino talaris), es una túnica
con mangas que caen hasta los pies y cuyo único adorno es, hoy en día, una
cenefa bordada en la parte inferior. Sus mangas se estrechan en su dirección
hacia las manos, quedando en su extremidad cortadas por la parte inferior,
de modo que se puedan unir por un lazo o por un broche.
En su origen fue una vestimenta civil muy usada por
los romanos. Los ministros sagrados la usaban, al igual que los demás, como
vestido ordinario. Su nombre le viene de las franjas de púrpura con que
ordinariamente estaba adornada la túnica romana con la cual se confundía.
Con el tiempo se introdujo un stikharion especial para las ceremonias
sagradas. Este debía ser blanco. San Juan Crisóstomo llama al stikharion
litúrgico: khitoniskos. Este ornamento era de lino, de seda o de
cualquier otra clase de tela preciosa.
El simbolismo de esta vestidura sagrada es la
pureza de que debe estar adornado el sacerdote. Tal es la evocación propia
del color blanco. Pero durante la Cuaresma, y en las fiestas muchas veces
se usan diferentes colores.
Conviene advertir que, a pesar de que el color
blanco es el ordinario, sin embargo en la práctica, al menos en Constantinopla,
se usa indiferentemente cualquier color.
El stikharion es un ornamento litúrgico
común a todos los clérigos. No obstante, el del obispo poseía en otros tiempos
ciertas particularidades Sólo él estaba adornado de “ríos” (potamoi),
de trigonia o triángulos y de gammatta, especie de cruces
formadas por la yuxtaposición de letras gamma. Los “ríos” eran unas
rayas rojas y blancas que atravesaban la túnica de arriba abajo. Debían
su nombre a las palabras de Cristo: “De su seno correrán ríos de agua viva.”
(Juan 7, 38), y significaban la abundancia de doctrina que el obispo debía
expandir en derredor suyo. Las líneas blancas y rojas simbolizaban el agua
y la sangre que manó del costado de Cristo.
El epitrakheljon o peritrakhelion
(de peri: alrededor, y trakhelos: cuello), es la estola
propia del obispo y del sacerdote. Su origen hay que buscarlo en el orarion
o sudario, especie de pañuelo destinado a enjugar el sudor, y
que en el siglo IV constituía una señal de dignidad para ciertos dignatarios
imperiales. Desde fines del mismo siglo, el concilio de Laodicea reservó
su uso a los clérigos superiores solamente. El epitrakhelion o estola
es una larga banda de lino o seda, de unos 10 ctms., que el obispo y el
sacerdote llevan alrededor del cuello y cuyas extremidades caen por delante
casi hasta los pies.
Epitrakhelion
Entre los rusos, la estola es
más estrecha en la parte superior; entre los griegos, por el contrario,
es más ancha, adornada de una cruz y recortada en forma de semicírculo,
a fin de adaptarla más fácilmente al cuello. Las dos bandas que caen por delante están
unidas entre sí por medio de broches o de botones, o bien cosidas una con
otra. Se adorna con cruces. La estola termina
en unas franjas orladas, símbolo de las almas sobre las que el sacerdote
tiene responsabilidad.
La estola es el símbolo eminentemente sacerdotal.
Siempre que el sacerdote, como ministro de Dios, preside una oración pública,
debe estar revestido de ella. Simeón de Tesalónica afirma que “la estola
es de tal modo necesaria al sacerdote en la celebración o presidencia de
los oficios litúrgicos que, en caso de no hallar una a mano, debe bendecir
de inmediato un trozo de tela o inclusive una cuerda y ponérsela a modo
de epitrakhelion.” . A partir de entonces se le considera elemento consagrado.
El ceñidor (Zonâ, Zônarion, Zôster):
Está constituido por una estrecha banda de tela del mismo color que
la casulla. Con él se ciñe el obispo y el sacerdote a fin de sujetar el
stikharion y el epitrakhelion. Está adornado, por lo general,
con una o dos cruces y se sujeta por detrás por medio de un broche o de
un cordoncito. Los melkitas lo sujetan por delante cuando el prendedor o
broche es muy elegante.
Zóna
Las epimanikia. Son dos manguitas
adornados de una cruz, que cubren las extremidades de las mangas del stikharion.
Significan, según los liturgistas, el poder divino comunicado al sacerdote
en el momento en que se dispone a celebrar los divinos oficios.
Epimanikias
Su origen parece ser la costumbre de que
el emperador bizantino, al entrar en el santuario para recibir en la mano
la sagrada Eucaristía, llevaba las manos cubiertas con guantes. El uso de
éstos les estaba también permitido a los clérigos; pero como éstos podían
recibir la Eucaristía sobre la mano descubierta, entonces los guantes dieron
lugar a los manguitos. Hasta el siglo XII estaba reservado su uso solamente
a los obispos; pero luego se hizo extensivo a los sacerdotes y a los diáconos.
El epigonation: Es un
losanje de forma romboidal de unos 30 centímetros de lado, de tela fuerte
y resistente, adornado con bordados y una cruz o imagen. Se lo lleva colocado
a la altura de la rodilla derecha con la ayuda de una cinta pasada por el
hombro izquierda o atada a la cintura.
Metropolita Euloghios
(véase el detalle de su epigonation en la
parte inferior izquierda de la foto)
Reservado hasta el siglo XII solamente a
los obispos, fue más tarde concedido su uso al gran protosnycello y a todos
los dignatarios eclesiásticos.
Es posible que el epigonation derive
de la máppula o servilleta que se usaba en Roma como parte integrante
de algunas vestiduras de ceremonias, como, por ejemplo, cuando el cónsul
inauguraba los juegos del circo.
Entre los rusos existe otra especie de epigonation
alargado y rectangular, denominado nabedrensk (bolsa). Es la
primera insignia concedida a los sacerdotes meritorios. Si el que es así
honrado obtiene además el derecho a llevar el epigonation ordinario,
suspende entonces el nabedrensk sobre el costado derecho.
El felonion: En el siglo
V, dice Duchesne, la indumentaria de los personajes oficiales se componía
esencialmente de un vestido interior, con o sin mangas, y de la pénula,
amplio sobretodo sin abertura delantera y sin mangas. Se pasaba la cabeza
por una abertura realizada en medio y se la podía recoger sobre los brazos
cuando se quería hacer uso de las manos. Esta era también la indumentaria
del clero y de las personas de condición. A la túnica interior sucedió el
stikharion...; a la pénula sucedió el failonion que
muy pronto fue de uso exclusivo de los sacerdotes y obispos.
Felonio
(es esa especie de capa que recubre todo
el conjunto)
La túnica y la pénula estaban en uso entre
el clero mucho antes del siglo V, pero en concurrencia con el manto de los
filósofos (tribonion), hábito preferido por los ascetas. Así, San
Pablo usaba la pénula (II Tim., IV, 13); igualmente la usaban San
Justino, San Gregorio Taumaturgo, Tertuliano, etc. Este último, en su obra
De pallio, la recomienda como el vestido que mejor conviene a los
sacerdotes cristianos. Los ministros sagrados se servían de una y de otra
vestimenta, tanto en la celebración de los santos misterios como en la vida
ordinaria. Se tenía, sin embargo, la precaución de que los usados para las
funciones litúrgicas fueran más decentes, limpios y esmerados que los usados
de ordinario. Su color era, por lo general, blanco. Este color no estaba
permitido fuera de las funciones sagradas. Sólo el patriarca de Jerusalén,
según Metafraste, tenía el privilegio de vestir de blanco fuera de las funciones
litúrgicas.
En el rito bizantino ha quedado reservada
exclusivamente al sacerdote en tiempo relativamente reciente. Se le entrega
todavía en forma simbólica (el pequeño felonio, muy recortado) al lector
en la ceremonia de su ordenación como prenda del sacerdocio al cual aspiran,
pero terminada la ordenación no pueden hacer uso de él.
El polystaurion: En
época muy antigua, pero que no es fácil precisar con exactitud, la casulla
del patriarca, y luego la de los metropolitanos, se cubría de una gran multitud
de cruces, por cuya causa se llamaba polystaurion.
El Metropolita Euloghios de Milán
Portando un polystaurion
El polystaurion no era nada más que un felonio
cubierto de cruces. En las pinturas y mosaicos sirve para distinguir a los
pontífices.
El
sakkos: Cuando
el polystaurion cesó de estar exclusivamente reservado a los patriarcas,
apareció el sakkos, ornamento de tal manera reverenciado entre los
griegos que, al decir de Demetrio Chomatianos, el patriarca solamente lo
usa tres veces al año: Pascua, Pentecostés y Navidad.
Algunos hacen remontar su origen hasta San Juan Crisóstomo;
pero, en realidad, no fue introducido en la Iglesia, como casi todos los
ornamentos de origen imperial, hasta una época bastante posterior.
El Arz. Hilarión de Texas
(detalle de su Sakkos)
El sakkos es una túnica corta, en otro tiempo
sin mangas, hoy con medias mangas, suntuosamente bordada y abierta de arriba
abajo por los costados. Las dos largas bandas que la constituyen están unidas
entre sí por cintas o por unos broches con pequeños cascabeles, a semejanza
de la túnica del gran sacerdote entre los hebreos. Su figura es muy parecida
a la dalmática latina.
Primitivamente era la túnica de los emperadores, cuyo
uso permitieron ellos a los patriarcas exclusivamente. Más tarde, otorgaron
este mismo honor a algunos obispos a quienes querían honrar particularmente.
Al parecer, fue después de la toma de Constantinopla por los turcos (1453)
cuando se hizo extensivo este uso a todos los obispos.
Desde el punto de vista del simbolismo, el sakkos
recuerda el saco de penitencia del A. T. Sobre las espaldas del emperador,
significaba que el príncipe de la tierra se humillaba ante el Rey del Cielo,
reconociendo su total y pleno dominio sobre todo lo creado; sobre las del
obispo, recuerda el manto de burla con que cubrieron a Cristo los soldados
romanos.
El omoforion (de omas: hombro;
y fero: llevar): Ciertos funcionarios romanos llevaban encima de
la pénula un palio de color vistoso. Era una especie de banda que servía
para hacer conocer a los demás su dignidad. El cónsul, en el acto solemne
de la inauguración de las carreras, cuando daba la señal para que los caballos
empezaran a correr, lo llevaba puesto de una manera que guarda cierta analogía
con el modo de usarlo en la actualidad los dignatarios eclesiásticos que
gozan de él. Parece que esta pieza ornamental fue concedida por los primeros
emperadores cristianos a los obispos como insignia de su dignidad. Su color
es igual al del conjunto de los ornamentos que se usan.
Según Isidoro de Pelusa, el omoforion debe ser
de lana y no de tela porque en él está simbolizada la oveja descarriada
que el Señor ha venido a conducir sobre sus hombros al redil.
Se usan dos clases de omoforion. El gran omoforion,
que es una larga banda de tela, sobre la cual se bordan unas cruces.
El obispo se lo coloca alrededor del cuello, lo cruza en forma de ángulo
sobre el pecho y hace descender las extremidades casi hasta la tierra, una
por delante y otra por detrás.
Detalle de Gran Omoforión
El pequeño omoforion,
cuyo origen es reciente, se coloca alrededor del cuello y cae sobre
el pecho solamente.
El obispo usa el gran omoforion desde
el comienzo del Sacrificio hasta el fin de la lectura del Apóstol. Se lo
quita para la lectura del Evangelio “porque, representando al Buen Pastor,
debe deponer toda manifestación de grandeza cuando el Verdadero Maestro
toma la palabra, como acontece en el Evangelio”. (Simeón de Tesalónica,
cap. 97 y 209, P. G., t. CLV, col. 294c y 422-424).
El Arz. Hilarión de Texas
(detalle de su “Pequeño Omoforión”)
El pequeño omoforion lo usa desde la oración
del Querubicón hasta el fin de la Liturgia. Lo deja, sin embargo,
durante la gran entrada, y entonces uno de los sacerdotes lo lleva
delante de las ofrendas. También se sirve de él para las ordenaciones y
para la mayoría de las funciones sagradas.
La cruz pectoral (stauros): La usan los
obispos y otros dignatarios (archimandritas, protoieréi, etc.) y por privilegio
imperial los sacerdotes rusos. La llevan suspendida del cuello por medio
de una cadena y reposa sobre el pecho. Esta cruz es un derivado del encolpion.
El encolpion (literalmente: objeto llevado
sobre el seno): Es llamado también panagion, a causa de la imagen
santa que lo adorna. Se trata de un medallón grande, adornada con la imagen
de Nuestro Señor o de la Virgen Santísima, que el obispo lleva sobre el
pecho al lado de la cruz pectoral.
Arz. Hilarión de Texas
(detalle de su cruz pectoral y Panaguion)
Significa que el obispo debe honrar
a Cristo y a su Madre con corazón puro y espíritu recto. El encolpion era
primitivamente un pequeño relicario que contenía un trocito de la verdadera
Cruz o reliquia de los mártires.
Los cristianos primitivos
lo usaban a modo de talismán protector y garantía del auxilio divino. Su
forma era unas veces ovalada y otras, de cruz. Más tarde, primó definitivamente
la primera, después de haber dado origen a la cruz pectoral y dejó de ser
un relicario.
La mitra o corona (mitra o stéfanos):
se trata de una especie de tiara o bonete esférico o cuadrilobado, adornada
de ricos bordados y de piedras preciosas y coronada de una cruz. La llevan
actualmente los obispos en las funciones pontificales.
Mitra
En Rusia solamente llevan cruz en la mitra a partir de los metropolitanos,
y el uso de la mitra se hace extensivo a los archimandritas y algunos protoiréi.
Mitra de Archimandrita
Según los simbolistas orientales, la mitra
significa la corona de espinas colocada sobre la cabeza de Cristo por los
soldados del pretorio.
Acerca de su origen, los liturgistas no están
de acuerdo. Balsamón, a quien siguen Nicéforo Calisto y Simeón de Tesalónica,
dice que antiguamente todos los obispos orientales celebraban con la cabeza
descubierta, a excepción de los Patriarcas de Alejandría, sucesores de San
Cirilo, que había recibido la mitra del Papa San Celestino cuando fue encargado
de presidir el Concilio de Efeso (431). (Cfr. P. G. CXXXVIII, col. 1048).
Pero según algunos autores modernos, el Patriarca de Constantinopla después
de la caída del imperio de Bizancio, habría recogido la corona imperial
y la habría adoptado para las ceremonias sagradas. Lo que es cierto, sea
lo que sea de las diversas suposiciones anotadas, es que la forma de la
mitra se asemeja realmente a la corona imperial. Según
el liturgista Papadopoulos, el uso de la mitra se hizo extensivo a todos
los obispos no antes del S. XVIII.
El báculo (poimantiké rhabdos:
Bastón Pastoral). Popularmente se lo denomina también pateritsa (bastón
del padre, del anciano), dekanikion, baktería (bastón de apoyo).
Termina en la parte superior en dos pequeños brazos en forma de serpiente
con las cabezas vueltas sobre sí mismas.
Primitivamente el báculo era un simple bastón
de madera terminado en una cruz en forma de T. A la madera sucedió luego
el marfil, el ébano y, a veces, la plata; la parte superior era de marfil
o de metal esculpido.
El báculo simboliza el poder pastoral. Las
dos serpientes, por su parte, simboliza la prudencia que debe adornar a
todo pastor en su labor de conducir la grey que el Señor le ha encomendado.
Los higúmenos o superiores monásticos llevan una especie de dekanikion
terminado en dos cuernos cuyas extremidades se vuelven hacia abajo.
En
Rusia, algunos archimandritas usan el báculo como insignia de su jurisdicción.
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Dekanikión
(Báculo de Higúmeno)
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Pateritsa
(Báculo Pastoral)
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Fuera de la iglesia los obispos usan el kazranion
(palabra de origen turco), es decir, un bastón de madera, con empuñadura
de plata o de marfil, que les sirve de apoyo y, al mismo tiempo, de insignia.
Lo usan también en la iglesia en las ceremonias en que- no oficia de pontifical
y en las que, por tanto, no usa el báculo pastoral (pateritsa).
Kazranion
El dikerion y el trikerion.
Son los dos candelabros de dos y tres brazos de que ya hemos hablado
anteriormente. Constituyen las últimas insignias que toma el prelado después
de haberse revestido de los ornamentos pontificales descritos hasta aquí.
El Metropolita Vétero-Calendarista
Vlasie de Rumania
Portando el dikerion y el trikerion
Debemos advertir que estos ornamentos solamente
los emplea en su totalidad el obispo para la celebración de la Divina Liturgia
y en algunas otras ceremonias especialmente solemnes como la bendición del
agua el día de Epifanía, la ceremonia del epitafios hymnos en la
tarde del Viernes Santo y las segundas Vísperas de Pascua.
El mandyas. A todas las vestiduras
sagradas enumeradas podemos añadir el mandyas que, juntamente con
el epirriptarion o epikhamenlaukion, el báculo, el
epitrakelion y el pequeño omoforion, lleva el obispo en diversas
ceremonias a las que asiste como pontífice.
Mandyas
El nombre de mandyas es de origen
persa y servía para designar un manto militar. Por extensión se aplicó esta
denominación al manto precioso que llevaban los emperadores bizantinos y,
más tarde, por derivación, al manto de los obispos. El origen más probable
del mandyas episcopal, según Goar (Eukologion, p. 495) es el mandyas monástico
que, a su vez, deriva del manto de los filósofos adoptado por los primeros
ascetas cristianos. Los obispos, elegidos de entre los monjes, continuaban
usándolo como un recuerdo venerado de su anterior estado, pero adornándolo
según las exigencias de su nueva dignidad. El obispo lo emplea en todas
las ceremonias en que no usa el omoforion, y además antes de la misa hasta
el momento de revestirse de los ornamentos litúrgicos. Es un manto muy amplio
y abierto por delante, que se vuelve a unir (abrochado) en la parte inferior.
En la iglesia rusa los archimandritas tienen el privilegio de llevar el
mandyas.
El aetos. El aetos o
águila es una insignia del obispo. Se trata de un tapiz en el que está dibujada
o bordada una ciudad sobre la cual planea un águila con las alas extendidas
e iluminadas por los rayos del sol. Se pone este tapiz a los pies del prelado
cuando oficia. La ciudad significa su ciudad episcopal a la que debe amar
y guardar y el mundo al que debe despreciar. El águila con las alas iluminadas
simboliza la pureza de que debe estar adornado, la elevación de sentimientos
y la ciencia teológica que debe poseer para poder instruir a sus fieles.
Aetos
El aetos es usado de modo habitual
solamente en Rusia en forma de pequeña alfombra; entre los griegos su uso
ha quedado reservado únicamente para la ceremonia de la consagración episcopal
en un gran alfombra . Puesto sobre él, el nuevo obispo hace su profesión
de fe leyendo en determinados momentos las fórmulas adecuadas.
ORNAMENTOS DEL SACERDOTE Y DEL DIACONO
Los ornamentos del sacerdote son: el stikharion,
el epitrakhelion, el ceñidor (zona), las epimanikia
y el felonion. Si goza de alguna dignidad eclesiástica,
puede llevar el epigonation y el kamelaukion. Se
reviste de todos estos ornamentos para la celebración de la Liturgia, para
las Horas Reales, para las
Vísperas del Viernes Santo, para el oficio de Epitafios y
para las segundas Vísperas de Pascua. Para todas las demás ceremonias usa
solamente el felonion y el epitrakhelion.
Ornamentos Sacerdotales
(observe a la derecha el epigonatión)
Las diferencias entre estos ornamentos sacerdotales
y los episcopales son apenas considerables y han quedado ya indicadas en
su lugar. En cambio, creemos conveniente señalar las particularidades de
los ornamentos diaconales. Son éstos: el stikharion, las epimanikia
y el orarion.
Ornamentos diaconales
(Observe a la derecha la estola diaconal u orarión)
El color está por
regla general en concordancia con el del celebrante. Por lo demás, está
casi siempre hendido de arriba abajo por los costados. Las dos partes están
unidas, en este caso, por cintas o botones. Es también más estrecho que
el del sacerdote y cae libremente hasta el suelo sin estar sujetado por
un ceñidor. En una palabra, el stikharion del diácono se asemeja mucho a
la dalmática latina, con la diferencia de que es más larga y se coloca directamente
sobre el hábito eclesiástico, sin alba y sin ceñidor.
Las epimanikia del diácono
en lugar de cubrir las mangas del stikharion, cubren las de la sotana
o hábito eclesiástico.
El orarion. La estola diaconal
lleva el nombre de orarion. Sobre el origen de este nombre no están
de acuerdo los liturgistas. Unos lo hacen derivar de la palabra latina orare:
orar, porque el diácono, cuya insignia peculiar es el orarion, dirige
la oración colectiva de los fieles; otros, con Balsamon a la cabeza, la
derivan del verbo griego oraó: ver, observar, porque el diácono es
el encargado de velar por el buen orden de las ceremonias; otros, en fin,
como Simón de Tesalónica, del verbo oraidso: embellecer, adornar,
porque este ornamento, distintivo especial de los diáconos, simboliza la
belleza de los ángeles cuyas funciones desempeñan aquellos. No es fácil,
como se ve, hallar una explicación convincente y definitiva.
En la actualidad, el orarion es una
banda de tela, ordinariamente de seda, estrecha y adornada de bordados;
sobre ella está escrita la palabra hagios en tres direcciones y,
a veces, se las reemplaza por tres cruces. El diácono lleva el orarion
fijo sobre el hombro izquierdo, y le cae hasta los pies tanto por delante
como por detrás. En momentos en que desempeña sus funciones litúrgicas más
características, tomando con la mano derecha la extremidad delantera la
levanta hasta la altura de la cara, en un gesto significativo de invitación
a la oración.
Antes de comulgar, el diácono se coloca el
orarion en forma de faja sobre la parte inferior del pecho, luego la cruza
en medio de la espalda y, pasándola por sobre los hombros la vuelve a cruzar
por delante del pecho, sujetando las extremidades dentro del pliegue que
le rodea la cintura. Los simbolistas ven en esta ceremonia una invitación
de lo que nos dice Ezequiel acerca de los querubines que están ante el trono
de Dios: que se velan sus rostros ante la majestad divina, en señal de adoración
y respeto.
A pesar de que el concilio de Laodicea (c.
22) reserva el orarion para los diáconos exclusivamente, hoy en día
lo llevan también los clérigos menores, pero siempre cruzado de la manera
que acabamos de indicar.