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Condiciones y Solicitud de las 2das Nupcias Imprimir

Este pequeño artículo está escrito con el fin de orientar a seglares y sacerdotes ortodoxos acerca de los procedimientos usuales para obtener el permiso de recibir la Bendición en segundas nupcias (o según el caso, terceras nupcias), y está basado en las recomendaciones hechas por el Obispo Tikhon de la O.C.A, el día 7 de Septiembre de 1991, al ser consultado respecto al tema que nos ocupa.

Cabe destacar que la Iglesia Ortodoxa no es de ninguna manera una Iglesia divorcista, pero su profundo conocimiento acerca de la naturaleza humana la ha llevado a contemplar ciertos casos, en donde la mejor solución para un alma, pasa por recomponer su vida afectiva en un marco cristiano, no privándola ya sea en virtud de sus pecados anteriores, o de circunstancias en la vida de la cual la persona afectada es totalmente ajena (léase casos de abandono por parte de alguno de los cónyuges)  de gozar del Dios Vivo y Verdadero, presente en la Iglesia y sus Sacramentos

El procedimiento para otorgar un segundo matrimonio deberá estar basado en las siguientes premisas acerca del Sacramento.

 

PREMISAS

A- En un matrimonio Ortodoxo, el propio Dios es el Agente del matrimonio: "Qué lo que DIOS ha unido, no lo separe el hombre" (Mt 19: 6)

B- El fiel Ortodoxo que se divorcia peca -a menos que sea por los motivos que están estipulados en las Escrituras y en los Cánones- como por ejemplo: en caso de adulterio, o por la toma de votos monásticos, ya sea por parte del marido o la esposa; o en aquellos casos en el que el marido, con el consentimiento de la mujer,  es elegido para desempeñar el Oficio Episcopal.  

C- En un matrimonio Ortodoxo, sólo el marido o la esposa, son los agentes de un divorcio, y jamás la Iglesia; puesto que la misma no “divorcia” a nadie.

D- EL PRIMER Y PRINCIPAL  PROPÓSITO DEL MATRIMONIO ES LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS DE AMBOS CÓNYUGES; y por lo tanto la base de un segundo matrimonio, ya sea que se trate de una persona divorciada o viuda,  sigue siendo el mismo, y está fundamentada en el orden Apostólico: Mejor casarse que quemarse" (1 Cor. 7: 9)

Por lo tanto, la persona que acude al sacerdote parroquial y le pide realizar la Bendición de un segundo matrimonio, deberá, basándose en las premisas anteriores, testimoniar lo siguiente:  

 

TESTIMONIO

1- El o la solicitante deberá testimoniar que ha agotado todas las instancias posibles, a fin de evitar el divorcio, así como todos los medios de conciliación con el consorte que Dios le dio, y de que su cónyuge, a pesar de sus insistentes llamados y esfuerzos a la conciliación, ya demandó el divorcio obteniéndolo por parte de las autoridades seculares.  

2- Él o ella deberá manifestarse arrepentido de haber cometido el pecado de divorcio, y por lo tanto éste fue el resultado de un pecado que ya no volvería a cometer en virtud de su actual arrepentimiento. En aquellos casos en el que el divorcio esté justificado por las Escrituras o la Tradición canónica, la persona afectada no necesariamente tenga que acusarse del pecado de divorcio, ya que es objetivamente inocente; sin embargo esto dependerá en gran medida de su conciencia, porque puede darse el caso en el que la persona que sufrió el adulterio, haya pecado por su parte de dureza de corazón, negándose obstinadamente a perdonar a su cónyuge sinceramente arrepentido. Obviamente estos son casos muy personales en dónde solo Dios y el feligrés conocen la verdadera dimensión de la ruptura y sus huellas en la psiquis y en el alma.  

3- Él o ella después de haber vivido algún tiempo en estado de divorcio, deberá manifestar ahora el deseo de regularizar su situación ante Dios, debido a que, o bien desea comenzar una nueva etapa en su vida, contando con la Bendición de Nuestro Señor y abandonar su antigua vida en el pecado, o bien por temor a que dicha situación comprometa la salvación o salud de su Alma, por tal motivo pide a la Iglesia el permiso para una segunda Bendición matrimonial, con el fin de casarse con la persona con la cual está estableciendo una nueva relación afectiva.

            En caso de que el sacerdote, luego de haber oído atentamente la exposición detallada del caso, decida dar curso al pedido, deberá proceder de la siguiente manera.

PROCEDIMIENTO

I- El Sacerdote primero deberá orientar a la persona que viene a consultarlo para contraer un segundo matrimonio, asegurándose que lo expuesto por el solicitante es, hasta donde él puede determinar, un caso atendible para dar curso favorable a una segunda nupcia. El sacerdote como siguiente paso instará a la persona solicitante a que realice dicha petición de manera formal por escrito, solicitando un segundo matrimonio y certificando el anterior. El sacerdote deberá obtener, por último, una copia del fallo de divorcio extendido por la autoridad civil. (*)

II- Si el Sacerdote está de acuerdo con la persona que solicita el segundo matrimonio, él adjuntará al pedido hecho por el interesado, su propia petición, en el cual manifiesta su intención de Bendecirlo/a en segundas nupcias. El presbítero deberá incluir entonces en su petición su propia estimación de los hechos del caso y una declaración clara en la cual afirme que el o la solicitante, de hecho, se ha arrepentido, y se ha preparado espiritualmente acudiendo al Sacramento de la Penitencia y  de la Sagrada comunión. El sacerdote, como ya mencionamos anteriormente,  debe incluir también en su petitorio una copia de la nota redactada por el solicitante del segundo matrimonio y otra copia del fallo civil de divorcio. En esta instancia no se abonará NINGUNA CUOTA DIOCESANA, bajo ningún concepto.  

III- El Obispo con toda la documentación presentada será quién decida, en última instancia, la resolución positiva o negativa del caso. En muchas ocasiones, el Obispo confía la decisión al presbítero para luego confirmarla, o bien puede en caso contrario, reservarse el derecho de juzgar el caso de modo personal; obviamente basando su resolución en los cánones de la Pidalion.

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SEGUNDAS NUPCIAS DE UN CATÓLICO ROMANO CON UN MIEMBRO DE LA IGLESIA ORTODOXA

Si una (o un) feligrés católico romano desea contraer matrimonio en segundas nupcias con un miembro de la Iglesia Ortodoxa, él o ella deberá conseguir la “Anulación Matrimonial” por parte del tribunal Diocesano Católico antes de contraer matrimonio dentro de la Iglesia Ortodoxa, puesto que se trata de una Ceremonia de Matrimonio Mixto.

Para la Iglesia Ortodoxa no es significativa la presentación de la “Anulación Matrimonial”, pero sin embargo es indispensable para el cónyuge de origen católico que quiera permanecer como miembro activo dentro de la Iglesia Romana. Estos casos no suelen ser comunes, puesto que generalmente el fiel católico manifiesta deseos de ingresar dentro de la Iglesia Ortodoxa, e iniciar una nueva vida cristiana junto a su nuevo esposo/a, haciendo innecesario la presentación de dicho documento.

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NUEVAS CAUSALES DE DIVORCIO EN LA IGLESIA ORTODOXA RUSA

(SOBOR DEL AÑO 2000)

            En 1918, en su “Declaración sobre causas para la disolución del matrimonio santificado por la Iglesia” el Concilio Local de la Iglesia Ortodoxa Rusa, reconoció como válido para la disolución del Matrimonio y la celebración de un nuevo matrimonio por una de las partes, además del adulterio, hechos concretos como la apostasía de la Ortodoxia, la perversión, la impotencia existente antes del matrimonio o impuesta a si misma, padecer lepra o sífilis, el abandono prolongado, la pérdida de los derechos civiles, la agresión contra la vida o la salud del cónyuge, la aventura amorosa con una nuera, el abuso del matrimonio, el lucro por la prostitución del cónyuge, la enfermedad mental incurable, y el abandono malévolo por parte del cónyuge. En la actualidad, se ha agregado a la lista de causales de divorcio: el alcoholismo crónico, la drogadicción, y el aborto sin consentimiento del marido.(**)

Por el Padre Gorazd
-Hieromonje- 

Gorazd

 

            (*) Sobre este punto hay que tener especial cuidado, puesto que en algunos países latinoamericanos, como Argentina, si algún sacerdote casa a una persona que aún no se casó por civil, puede penársele inclusive con cárcel.

            (**) Esto se refiere al caso concreto en que una mujer casada, decida abortar en forma secreta, sin conocimiento o decisión común con su esposo. Es importante señalar que lo que aquí se condena no es la falta de autorización marital, sino la realización misma del aborto. En el caso de que ambos cónyuges aborten al niño de común acuerdo, no hace que el hecho sea menos grave, y es más, ambos quedarán ipso facto excomulgados de la Santa Madre Iglesia. En caso de que sea el marido quien obligue coercitivamente a abortar a su esposa, ésta, según el caso, podrá tener menor o nula responsabilidad moral sobre ese lamentable suceso; siendo en este último caso, causal de divorcio para la mujer y no para el réprobo marido.

 
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