El Infierno Imprimir

Dante junto a Virgilio recorriendo el Infierno

Dante junto a Virgilio recorriendo el Infierno

           La concepción corriente de los sufrimientos eternos es sólo una opinión escolar, una teología simplista de tipo “penitencial”, que descuida la profundidad de textos como los de Juan 3,17 y 12,47 (*)  Lo que es inadmisible es imaginar que junto al Reino Eterno, Dios, prepara un infierno eterno, es decir, un fracaso del designio divino y una victoria parcial del mal.[...]

            El Concilio Ecuménico (Constantinopla II -año 553-)  no examinó el problema de la duración de los sufrimientos infernales. El Emperador Justiniano (que, en este caso, se parece a Jonás decepcionado porque el castigo no tocó a los culpables), presentó al Patriarca su doctrina personal. A partir de ella, el Patriarca elaboró las tesis contra Orígenes, que negaba los sufrimientos eternos. El Papa Vigilio las confirmó y por error se las atribuyó al Concilio Ecuménico. Pero esta doctrina es sólo una opinión personal, y la de San Gregorio de Nisa que le es opuesta no fue jamás condenada. El problema queda abierto, quizás suspendido de la caridad humana. San Gregorio de Nisa habla incluso de la redención del diablo y San Gregorio Nacianceno, el Teólogo, habla de la APOCATÁSTASIS (el retorno final y eterno de todo al Reino). San Antonio decía que la apocatástasis no era una doctrina, sino la plegaria para la salvación de todos. “El que bajó a las regiones inferiores (infernales) de la tierra es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar todo” Efesios 4,9-10 [...] Mi actitud es luchar contra mi infierno, que me amenaza si no amo para salvar a los demás. La caridad de la Iglesia es ilimitada, ella porta y entrega el destino de los “rebeldes” a las manos del Padre, y estas Manos, según San Ireneo, son el Cristo y el Espíritu Santo.

por Paul Evdokimov
Le Buisson Ardent. Cap IX
L´eschatologie   París: Lethielleux 1981

 

(*)  Juan 3,17: Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.

Juan 12,47: Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo, sino para salvar al mundo

Nota: En la Teología Ortodoxa no existe el concepto de Purgatorio, tan propio del Catolicismo Occidental. En la concepción Ortodoxa del Infierno, el alma de un condenado puede ser rescatada  - además de por la Acción Salvífica de Cristo - por la oración de la Iglesia, sin que el implicado tenga mérito alguno. La Gracia que lo arranca del seno abismal, por lo tanto, es tan gratuita, como gratuita es la Gracia Bautismal; en contraposición, en el Purgatorio, son los méritos del condenado, conjuntamente con los méritos de Cristo en la cruz y las oraciones de la Iglesia, quienes lo llevan al Cielo; demás está decir que en el catolicismo romano, quien va al infierno no puede ser jamás rescatado, ya que como bien lo conceptualiza el Dante en la Divina Comedia: “Los que entráis aquí abandonad toda esperanza”, sin embargo, para el fiel ortodoxo, aún tiene sentido rezar por la salvación de quién se halla privado de Dios en las profundidades del Averno.

Por el Padre Gorazd
-Hieromonje- 

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