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Visitando el Hospital -Pastoral Hospitalaria- Imprimir
“Hacia un Rostro mas Humano de la Pastoral Hospitalaria”
          

Cristo curando al paralítico

Cristo curando al paralítico

            La trascripción de este artículo escrito hace ya diez años por el Pastor Lisandro Orlov, nace como respuesta a la necesidad de dotar de un rostro más humano (pero no por eso menos trascendente), a lo que comúnmente se denomina con el frío rótulo de “Pastoral Hospitalaria”. Muchos son los errores que comúnmente se cometen en este tipo de pastoral, perjudicando fundamentalmente al enfermo desde un punto de vista espiritual-psicológico-afectivo, así como también se suele exponer a graves frustraciones humanas y religiosas, a aquellas personas que, con la mejor buena voluntad, se ofrecen confiada y desinteresadamente a fin de que, como verdaderos Iconos de Cristo, llevar consuelo y comprensión a nuestros hermanos que experimentan en sus cuerpos y almas el dolor de la enfermedad.

            Si bien este artículo esta pensado para aquellos o aquellas que trabajan pastoralmente con los afectados por la pandemia del VIH-SIDA, los conceptos aquí vertidos son válidos para cualquier tipo de actividad pastoral desarrollada en un Hospital, de ahí el interés en compartir con nuestros lectores este importante material.

Padre Gorazd
-Hieromonje-

VISITANDO EL HOSPITAL

INTRODUCCIÓN

            Es necesario tener ciertas cosas claras antes de aproximarse al Hospital para acompañar a las personas que viven con VIH-SIDA. Es muy útil enfrentar nuestros propios miedos y prejuicios para reconocerlos y poder actuar sobre ellos. El sentimiento de omnipotencia se ve desafiado frecuentemente por los límites a los cuales nos enfrenta esta enfermedad. Es recomendable recordar que no somos Dios y que no tenemos todas las respuestas para todas las situaciones. Muchas veces un silencio que nace del corazón y un apretón de manos o un abrazo, es un argumento más profundo que muchos discursos que solo tienen por objeto calmarnos a nosotros mismos. La preparación debe ser a la vez espiritual, intelectual y afectiva 

1- EL EQUIPO DE TRABAJO: Teniendo en cuenta las características de este trabajo pastoral es saludable hacerlo en equipo y nunca solos. El equipo puede ser la primera instancia para contener nuestras debilidades, agotamiento y tristeza. Al terminar una visita al Hospital podemos compartir con otro las experiencias y sentimientos. Este compartir nos puede sostener para continuar la tarea. Una escucha de alguien que conoce el trabajo desde adentro es sumamente útil 

2- EL ACOMPAÑANTE: Debería establecer la relación de ayuda desde la amistad de forma tal que vaya creando un espacio para la confianza. Nadie se abre a otra persona por decreto o mecánicamente. Es importante darle tiempo y oportunidad al otro (u otra) para que vea que puede confiar en el acompañante. Es muy útil permitir que nuestra fidelidad sea probada 

3- SIGNOS DE PODER: Es importante que el acompañante se presente desprovisto de todo signo de poder o de identificación que pueda provocar rechazo. Ubíquese de tal forma que sus ojos queden a la misma altura del paciente. Nunca hable de pie. En el Hospital todo el mundo habla de pie y con prisa. No lo haga usted. Aprenda el nombre de la persona y no lo ubique normalmente por el número de la cama. Es importante que en todo momento se rescate la identidad única y valiosa del paciente. 

4- CREAR ESPACIOS DE INTIMIDAD: Recuerde que el Hospital no es el lugar habitual en el que vive la persona a la cual se desea acompañar. Con su tono de voz, necesariamente bajo y con su cuerpo, vaya creando espacios propicios para la confidencia. Que en su voz y en su rostro expresen que el relato o confidencia que está escuchando encuentra comprensión. Este allí para escuchar y acompañar en el descubrimiento de nuevas realidades y no como juez. Lo importante es comprender y no el juzgar. Sea amistoso y confiable, pero a la vez es necesario marcar límites que eviten confusión afectiva. Es importante que, de la misma forma en que se respeta la identidad del otro o de la otra, el acompañante mantenga su propia identidad. 

5- CONTACTO: Mientras escucha o habla no tenga reparos en tocar a la persona, porque en ese gesto no hay peligro de contagio. El tocar establece en ambos sentidos, en usted y en el paciente, una corriente de simpatía positiva y una expresión visible de su compromiso afectivo con la persona acompañada. 

6- DISPONIBILIDAD: Que su visita sea lo suficientemente prolongada como para no parecer una “visita de médico”. Que se sienta y se haga visible su disponibilidad. Esté abierto a cambiar su planificación de visitas de ese día si se entiende la importancia de las demandas. Muchas veces un paciente requiere mas tiempo porque en ese momento desea compartir situaciones importantes y necesita de una escucha atenta que no podemos ni debemos posponer. La sensibilidad pastoral nos indicará cuando debemos quedarnos mas tiempo de lo previsto. No trate de visitar a todas las personas internadas en una sala porque eso crearía en usted una angustia y tensión inútil. No todo el mundo tiene las mismas necesidades. Es importante tratar de ubicar a aquellas personas que no reciben visitas, o que en ese día, por alguna situación especial, necesitan de alguien que les contenga. Sea sensible a las miradas de los pacientes que muchas veces son una invitación a acercarse. 

7- SEGUNDO PLANO: No imponga jamás su presencia. Sea respetuoso de la privacidad y de la libertad de los demás. El hecho de que una persona este internado en un hospital, que de por sí es un espacio público, no da derechos a entrometernos en su vida y sus sentimientos humanos o religiosos.

8- RESPETE EL RECHAZO: Algunos pacientes se toman un tiempo antes de aceptar ser acompañados, en especial por personas pertenecientes a comunidades cristianas, porque muchos de ellos han tenido experiencias negativas con las Iglesias. Acepte la autonomía y la decisión de los pacientes. La confianza se gana por la continuidad y la disponibilidad, y no se establece por decreto. Acepte como parte de la libertad del otro o de la otra el querer permanecer solo.

9- DEPENDENCIA: El paciente se las arregla solo antes y después de su visita. No cree lazos de dependencia. Ubíquese en un discreto segundo plano y permita en todo momento que el otro o la otra sea protagonista de su propia vida, de su tratamiento, y de su futuro. Recuerde que no estamos ayudando a morir, sino a vivir. No haga nada que el paciente pueda hacer por si mismo. Muchas veces nos resultaría mas fácil alcanzar un vaso de agua u otro elemento, pero mientras el paciente quiera hacerlo debemos alentar y proteger su independencia. 

10- SOBRE EL USO DE LOS VERBOS: En el Hospital se tiende a utilizar los verbos en pasado: “Dónde vivías? ¿Dónde trabajabas?” Estas preguntas revelan inconscientemente nuestros pensamientos como si el paciente ya no tuviera hogar o domicilio personal, como si ya fuera un imposibilitado permanente de trabajar. 

11- PRIORIDADES: Cuando el paciente tiene visitas, ellas son prioritarias en su vida y en sus afectos. No se debe interferir en esas relaciones, a menos que seamos claramente invitados a hacerlo. Entonces el sentido común y la discreción indica el tiempo de permanencia y la posibilidad de postergar para mas tarde la visita.

12- NO CONFUNDA ROLES: La identidad del acompañante pastoral esta dado por su disponibilidad, habilidad para escuchar, crear espacios de amistad e intimidad. No invada áreas de enfermería o médica con sugerencias o criticas que no le corresponden y que puedan crear angustia en los afectados directos o indirectos. Coopere en aquellas acciones en las cuales ha sido invitado y/o se sienta capacitado. Reconozca sus límites y controle su angustia.

13- PROPUESTAS: No se relacione con el paciente a través de objetos. Sin duda en estas situaciones hospitalarias puede haber muchas carencias materiales reales, pero no aparezca como el que lo provee todo o soluciona todo. Escuche, vea y considere aquello que puede ayudar a solucionar. No se apresure a prometer. Ponga en juego en primer lugar su entrega personal y no la sustituya con remedios u otros elementos. Tampoco sea ciego a esas necesidades. Mantenga un equilibrio y que lo importante en sus visitas sea usted mismo.

EL DUELO

Cristo resucitando a Lázaro

Cristo resucitando a Lázaro

            Ante ciertas situaciones solo queda el estar presentes y acompañar desde el corazón. Guarde silencio y a la vez comparta sus sentimientos. Recuerde que no está allí para ser consolado sino para consolar. Distinga espacios y tome conciencia del lugar donde encontrar su propio consuelo. El acompañante debe permitirse, en la medida de lo posible, hacer su propio duelo y tomar contacto con sus sentimientos de abandono, tristeza y rabia. No los niegue, compártalo con su comunidad o su equipo de trabajo.

I- Ante cierto sentimiento de que nada se pudo hacer, rescate el hecho de que la sola presencia de los seres queridos o de los acompañantes, ya es una acción importante y con mucha significación.

II- Ayude a llamar a las cosas por su nombre para quitarle a las palabras su sentido mágico. No se adelante a aquellas cosas que los afectados están dispuestos a aceptar. Sea una oportunidad para que otros puedan expresar sus sentimientos. 

III- Ilumine el dolor y el sin sentido de la muerte con la perspectiva de la construcción de un mundo más humano y fraterno - desde una óptica de Fe -

Por el Pastor Lisandro Orlov
Iglesia Evangélica Luterana Unida en Argentina y Uruguay
Coordinador de la Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
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