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Hacia una comprensión histórica acerca de la Multiplicidad Juridiccional en la Ortodoxia Contemporanea 
Por el Archimandrita Gorazd
SIGLO XX: UN SIGLO CONFLICTIVO PARA LA ORTODOXIA

         Durante el transcurso del siglo XX, han ocurrido muchos acontecimientos de gran importancia histórica para la Ortodoxia, como ser:

 
1- La descomposición del Imperio Otomano, la cual venía desarrollándose ya desde mediados del siglo XIX y que tuvo capital importancia en la emancipación de las Iglesias Locales de los Balcanes  y Grecia con respecto a la Sede de Constantinopla (controlada por los Sultanes turcos). Un segundo capítulo dentro de las Iglesias Ortodoxas de cuño Helénico dentro del ya decadente Imperio Otomano se va a dar en las primeras décadas del siglo XX, cuando el Poder Colonial Británico hace sentir su influencia (masónica) sobre las autoridades del Phanar; ayudando a alcanzar el Trono Patriarcal de Constantinopla a Jerarcas de la caladura de Meletios IV, quién va a provocar una crisis dentro de la Iglesia Ortodoxa Griega, que culminará con la aparición de los Sínodos Vétero Calendaristas en los años 30. Esta división se mantendrá hasta los presentes días. También el Patriarca Meletios, será quién desarrolle la particular visión de que toda la llamada “Diáspora” debe acomodarse naturalmente bajo Constantinopla, lo que contribuyó a crear nuevas Jurisdicciones Ortodoxas bajo su Protección Canónica en Occidente, muchas veces en rebeldía con sus Sedes Madres, como por ejemplo, las Iglesias Ortodoxas Ucranianas de EEUU y Canadá.

Patriarca Meletios IV (Metaxakis)
Patriarca Meletios IV (Metaxakis)

2- La Revolución Bolchevique de 1917, que desperdigó por el Hemisferio Occidental a una importante porción del Episcopado Ruso, lo cual trajo como consecuencia natural la creación de Jurisdicciones paralelas a la Administración Eclesiástica de Moscú, como ser la ROCOR, o la Diócesis Ruso-Americana (actual O.C.A)

 
Sínodo de Karlovtsy
Sínodo de Karlovtsy (año 1921) 

3- La II Guerra Mundial, la cual produjo cambios muchos más radicales que la I Guerra Mundial en la vida cultural y religiosa de los Países de Europa Oriental; puesto que durante este conflicto bélico se agudizó el enfrentamiento, que durante aquellos años, mantuvieron algunos jerarcas ortodoxos eslavos refugiados en Europa Central, contra el Régimen Comunista de Rusia y contra cierto Episcopado Ruso. Lo lamentable de esta situación es que muchos de estos Obispos en el exilio no dudaron en recurrir a una tácita alianza con la Alemania del III Reich. Cabe destacar que otros, en cambio, como San Gorazd Pavlik, de Checoslovaquia, mantuvo una buena relación con la Iglesia Ortodoxa Rusa, incluso bajo la era Stalinista. (morirá mártir de los nazis en 1942). La consecuencia mas trágica de la Segunda Guerra Mundial para la Iglesia Ortodoxa, fue la expansión del Régimen Comunista sobre casi la totalidad de la Europa Bizantina.

 
San Gorazd Pavlik
San Gorazd Pavlik
Fundador de la Iglesia Checoslovaca

4- La Instauración del Bloque del Este, nucleados en el Pacto de Varsovia. Durante este período fue parte de la política soviética, acumular poder eclesiástico sobre el Patriarcado de Moscú, de igual manera en que los turcos, siglos antes, lo habían hecho sobre el Patriarcado de Constantinopla. Es de destacar que pese a todo, el Patriarcado Moscovita, logró mantener un mayor dinamismo pastoral en aquella época, que el Phanar en la era de los Sultanes. Como consecuencia de la instauración de la Cortina de Hierro, las Jurisdicciones Ortodoxas del Mundo eslavo, quedaron aisladas de sus contrapartes en el exilio, con la que contaban muchas de ellas.

 
Metropolita Sergio
Metropolita Sergio de Moscú
Sucesor de San Tikhon en el Patriarcado

5- La Guerra Fría, que sometió a casi 50 años de aislamiento a los ortodoxos de Europa Oriental. Esta situación no hizo más que profundizar las divisiones entre los Patriarcados y sus Metrópolis en el exilio. Ambos lados, fueron desarrollando una marcada desconfianza mutua, lo que facilitó la creación de numerosas Jurisdicciones paralelas y sin contacto unas con otras.

 
Metropolita Filaret
Metropolita Filaret de la ROCOR
Acentuó las diferencias con el Patriarcado de Moscú

6 La Caída de los Regímenes Comunistas, durante los años 90 del siglo XX. Con la caída del Comunismo, la mayoría de las Jurisdicciones Ortodoxas, sintieron por primera vez en muchos siglos, el vértigo de la libertad que significó verse liberadas, primero, de las monarquías de corte absolutistas que hacían y deshacían a su antojo lo que fuera con las Iglesias Locales bajo su dependencia, y luego finalmente, verse libres también de sus posteriores amos del omnisciente Régimen Marxista Ateo. Esto trajo aparejado cierta sensación de confusión en los primeros años, que fomentó cierta indisciplina eclesiástica dentro de muchos Sínodos, muchas veces presionados por los nuevos nacionalismos surgidos de los despojos de la URSS y del Pacto de Varsovia. El caso más emblemático tal vez sea el de la creación del Patriarcado de Kiev, surgido de la combinación de miembros de un Sínodo Ortodoxo Ucraniano en el Exilio, con jerarcas ucranianos descontentos del Patriarcado de Moscú, al que hubo de sumarle el apoyo de las nuevas autoridades políticas de la Ucrania Democrática Libre. También sería oportuno citar el caso de la Iglesia Ortodoxa Autocéfala de Montenegro, que a poco de la emancipación del Estado de Montenegro del de Serbia - a comienzos de los años 90 -, su Iglesia reclamó retornar a su antiguo estatus autocéfalo resignado en 1920 a favor de la Iglesia Ortodoxa Serbia, cuando el Reino de Montenegro se fusionó dentro del Estado Serbio.

 
Patriarca Filaret I de Kiev junto al Metropolita Evloghios
Patriarca Filaret I de Kiev y Toda Ucrania
junto al Metropolita Evloghios de Milán a mediados de los años 90

         Como es fácil adivinar, la sumatoria de todos estos acontecimientos históricos, impactó de una u otra forma sobre la totalidad de las Jurisdicciones Ortodoxas, conmocionándolas en un solo siglo, como no fueron conmocionadas en los más de cuatro siglos posteriores a la caída de Constantinopla ante el Imperio Turco. En mi opinión particular, yo creo que la Iglesia Ortodoxa recién culmina su período medieval a principios del siglo XX, puesto que la Ortodoxia (excluyendo como es lógico a ciertos sectores de la élite episcopal bizantina, como por ejemplo: el Patriarca Constantinopolitano Cirilo Lukaris en el siglo XVII, o el Metropolita San Pedro Moghila de Ucrania en el mismo siglo) no tuvo un sostenido contacto ni con el Renacimiento y su filosofía antropocéntrica, que se desarrollaría en Europa Central y Occidental casi en simultáneo con la toma de Constantinopla y los Balcanes bajo el dominio del Imperio Otomano el cual era Islámico y culturalmente Asiático; ni tampoco se vio directamente involucrada en las disputas teológicas de la Reforma y la Contra-Reforma en Europa, ni tampoco confrontó demasiado con los posteriores ideales “iluministas” surgidos de la Revolución Francesa, que introducirán a Europa Occidental y a las Américas en la llamada Modernidad

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           El Imperio Otomano, sin lugar a dudas, funcionó como una fuerte coraza intelectual y política para los pueblos de la Europa Oriental-Balcánica, que si bien combatían la ocupación turca en la región, no tuvieron oportunidad alguna de nutrirse y desarrollar un pensamiento político, artístico y religioso en sintonía con lo que pasaba en el resto de Europa, aislándola de facto, de cualquier corriente de pensamiento político y religioso que surgiera mas allá de los Balcanes. Otro caso similar es el que fue sometida la Iglesia Ortodoxa de Rusia, como todos bien sabemos, el Imperio Ruso tuvo una fuerte tendencia al aislacionismo con respecto a Europa Occidental y Central, con las cuales muchas veces rivalizaba por el control de sus territorios occidentales. Recién en el siglo XVIII, el Zar Pedro logró arrancar a Rusia del Medioevo, pero sólo lo hizo en un aspecto que alcanzó a las élites gobernantes, transformando a los medievales boyardos, en una nobleza más afrancesada, y transformando a las vetustas fuerzas Imperiales Rusas, en una maquinaria bélica a la altura de las Potencias Occidentales, pero en lo que refiere a la población común, esta siguió viviendo de un modo no demasiado diferente a la de la Rusia del Medioevo, basta recordar que los “siervos” existieron en Rusia, hasta entrado el siglo XIX. 

         Si somos históricamente objetivos, la Europa Balcánica y Helénica bajo dominio Otomano fue gobernada casi del mismo modo durante casi 400 años; lo mismo que la región de Oriente Medio. Rusia tampoco fue un centro dónde se cultivaran nuevas ideas, por lo que también fue gobernada mas o menos de la misma forma durante varios siglos, aunque volvemos a recordar que bajo los reinados del Zar Pedro y la Zarina Catalina, se produjeron cambios tendientes a una mayor occidentalización, pero esto tampoco impactó demasiado en la vida cotidiana de las instituciones del interior del Imperio Ruso - al menos - hasta el advenimiento de la Revolución Bolchevique de 1917. Esto nos da una pauta de lo traumático que le resultó a la Europa Oriental y Ortodoxa, abandonar un modelo de sociedad de rasgos fuertemente medievales hacia otras de carácter socialistas y ateas, o liberales y republicanas, sin mas transición que los silbidos de las balas y el estruendo de las bombas de las dos Guerras Mundiales. 

        Esta sensación de caos que envolvió a los países de Europa Oriental - la mayoría emancipados hacia fines del siglo XIX y principios del XX - en una región del Mundo dónde la dinámica socio-política no era habitual, no tardó en invadir a las Iglesias Ortodoxas presentes en aquel convulsionado rincón de Europa. Las Iglesias Bizantinas acostumbradas a tratar con monarquías cuasi absolutas, ya sean cristianas o islámicas, pasaron en poco más de 50 años, a tener que negociar con republicanos liberales, o bolcheviques ateos, sin contar el período de pocos años en el que el nacional-socialismo ocupó gran parte de Europa. La Jerarquía Ortodoxa estuvo acostumbrada y preparada para manejarse en un mundo monárquico y estático; nada los preparó para afrontar un siglo tan vertiginosamente cambiante. Esto, como es lógico, afectó y afecta hasta hoy en día a buena parte de la Iglesia Ortodoxa.

         El mayor desafío de las Iglesias Ortodoxas Locales en el siglo XXI, será sin lugar a dudas, el hecho de mantener la Unidad sin la tutela de los Estados Nacionales. Durante siglos, las Iglesias Bizantinas resolvieron sus asuntos internos bajo la atenta mirada de las autoridades seculares, lo cual evitaba a menudo el surgimiento de cismas. En la actualidad, y por primera vez en la historia de la Iglesia, los Estados ya no tienen gran intromisión en los asuntos internos de la misma, por ende, todo disenso interno, deberá de aquí en mas resolverse en ámbitos exclusivamente eclesiásticos, sin apelar a la autoridad secular. En mi opinión personal, creo yo que esto contribuirá grandemente a la creación de una noción mas espiritual y misionera de lo que es la Iglesia dentro del ámbito del Episcopado Ortodoxo, quizás demasiado apegado  - por tradición - a la intervención de la autoridad secular para solucionar sus problemas eclesiásticos.

Archimandrita Gorazd
Vicario Apostólico de América del Sur

 
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