Iglesia Ortodoxa de Serbia Imprimir

 

El origen del cristianismo en Serbia es bastante oscuro, ya que sólo se tiene registro de la actividad de misioneros latinos en la región costera de Dalmacia recién en el siglo VII, y sobre la actividad de misioneros bizantinos en el siglo IX, los cuales fueron enviados por el Emperador Basilio I, el Macedonio.

Debido en parte a su ubicación geográfica, la Iglesia Serbia osciló entre Roma y Constantinopla por cierto tiempo, pero finalmente se inclinó hacia los bizantinos. En 1219, San Sava, fue consagrado como primer Arzobispo de una Iglesia Ortodoxa Autónoma por parte del Patriarca de Constantinopla, quien por aquellos tiempos residía en la ciudad de Nicea debido a la ocupación de las tropas latinas de su ciudad y Sede Patriarcal.

El Reino de Serbia alcanzó su apogeo durante el reinado de Stevan Dushan, quién extendió el poder serbio hasta Albania, Epiro y Macedonia. El rey Dushan fue coronado como Emperador de los Serbios, estableciéndose un Patriarcado serbio en Pec durante el transcurso del año 1346. Esta nueva situación fue reconocida por Constantinopla en 1375.

Los serbios fueron derrotados por los turcos en 1389, y por consiguiente, integrados al Imperio Otomano. Estos suprimieron el Patriarcado Serbio en 1459, restaurándose recién en 1557, para ser nuevamente suprimido en 1766, cuando todos los obispos serbios fueron convenientemente reemplazados por griegos sometidos al Patriarcado de Constantinopla.

El surgimiento de un Estado Autónomo Serbio en 1830, estuvo estrechamente ligado con el restablecimiento de una Metrópolis Ortodoxa Autónoma con sede en Belgrado, y también con el reemplazo de los obispos griegos por otros de origen serbio. En 1878, Serbia recibió el reconocimiento internacional como Nación Independiente, y un año mas tarde, en 1879, el Patriarcado de Constantinopla reconoció la autocefalía de la Iglesia Ortodoxa Serbia.

En 1918 se formó el multinacional estado de Yugoslavia, quién hizo posible el amalgamiento de varias jurisdicciones ortodoxas (como ser las antiguas Metrópolis Autónomas Serbias de Belgrado, Karlovci, Bosnia, Montenegro, y la diócesis de Dalmacia) dentro de una sola Iglesia Ortodoxa Serbia. En 1920 Constantinopla reconoció dicha unión, elevando a esta Iglesia al rango Patriarcal.

La Iglesia Serbia sufrió duramente en el transcurso de la II Guerra Mundial, especialmente en la región que se encontraba bajo el control del Estado fascista Croata, perdiendo alrededor del 25% de sus iglesias y monasterios, y cerca de la quinta parte de su clero. Luego del establecimiento del gobierno comunista en 1945, la Iglesia Ortodoxa Serbia, debió formular una nueva relación con el nuevo estado ateo. Durante esa época muchas propiedades le fueron confiscadas, y la educación religiosa de las escuelas públicas fue suprimida, también discreparon con el nuevo régimen acerca del rol de los serbios dentro del multi-étnico estado yugoslavo.

El presidente Tito rompió en 1948 con la URSS, y desarrolló mejores relaciones con Occidente, lo que acarrearía una mayor tolerancia religiosa y una posición algo mas beneficiosa para esta Iglesia; sin embargo, la relación entre Iglesia y Estado no estuvo exento de algunos roces, como por ejemplo, la vez que el gobierno apoyó el surgimiento de la Iglesia Ortodoxa de Macedonia, lo cual fue interpretado por la Iglesia Serbia como un intento de debilitarla a través de un cisma.

Luego de la desintegración de Yugoslavia, la Iglesia Serbia se implicó más en materias políticas, denunciando estruendosamente las prácticas antirreligiosas del pasado régimen comunista, y en Mayo de 1992, comenzó a distanciarse del gobierno de Milosevic.

La Iglesia Ortodoxa Serbia hizo durante la guerra de Bosnia-Herzegovina, frecuentes llamados a la paz, sin embargo, la Jerarquía de esta Iglesia apoyó los esfuerzos de las minorías serbias en aquel país y en Croacia con el objeto de integrarse políticamente con la propia Serbia.

En 1994, los obispos ortodoxos serbios, se reunieron en Banja Luka, (sector serbio de Bosnia) y allí afirmaron que muchos serbios se encontraban fuera de Serbia como resultado de fronteras que fueron artificialmente impuestas por regímenes totalitarios con fines administrativos, por lo tanto, aquellas fronteras podrían no ser aceptadas como definitivas.

En 1996, los obispos serbios llamaron a una renovación moral del pueblo serbio, pero sostuvieron que esto no se lograría si se mantenía el mismo sistema educativo, el cual en esencia, permanecía fiel al espíritu del antiguo régimen marxista. Ellos también denunciaron “la reaparición de viejos métodos totalitarios” en la sociedad, y continuaron proclamando que las acciones de la Comunidad Internacional en Bosnia y en el tribunal de la Haya estaban predispuestas contra la Nación Serbia.

Ese mismo año, Milosevic, trató de suprimir el resultado de unas elecciones, lo cual fue condenado en duros términos por el Santo Sínodo. En Enero de 1997, el Patriarca Pavle, acaudilló una movilización de mas de 300.000 personas por las calles de Belgrado en apoyo del movimiento pro-democrático.

A mediados de 1997, en una asamblea en la que se congregaron todos los obispos serbios, se hizo un llamamiento a sus compatriotas exilados de Croacia y Bosnia a regresar a sus antiguos hogares, demandando a los gobiernos de esos países, que garanticen la seguridad de estos pobladores. 

Anciana serbia llorando frente a la tumba de su hija, enterrada en el Monasterio Ortodoxo de Pec.

Anciana serbia llorando frente a la tumba de su hija, enterrada en el Monasterio Ortodoxo de Pec.

            Los obispos también llamaron al diálogo con el gobierno de Yugoslavia por el asunto de las propiedades eclesiásticas confiscadas durante el período comunista iniciado en 1945, y también por el asunto del restablecimiento de la instrucción religiosa en las escuelas públicas.

            En cuanto a la cuestión del ecumenismo, los obispos manifiestan que su Iglesia está siempre abierta al diálogo, y que hace todo lo posible por promover la Reconciliación y la Unidad entre los cristianos.

            La más alta autoridad dentro de la Iglesia Ortodoxa Serbia, es la Santa Asamblea de Obispos, compuesta por todos los obispos diocesanos, los cuales se reúnen cada año en el mes de Mayo. El Santo Sínodo de obispos, está constituido por el Patriarca y cuatro obispos que gobiernan la Iglesia.

            En la ciudad de Belgrado se asienta el Instituto Teológico, (fundado en 1921), además, esta Iglesia cuenta con cuatro seminarios, y una escuela para la formación de los monjes; se imprimen en el país unas 15 publicaciones, las cuales son patrocinadas por el Patriarcado y otras diócesis.

            La Iglesia Ortodoxa Serbia, dispuso el establecimiento de diócesis para los ortodoxos serbios residentes en el extranjero, mas concretamente en: Norteamérica, Europa Occidental y Australia.

            La Comunidad serbia en la diáspora experimentó una división en 1963, a causa de las relaciones entre el Patriarcado y el gobierno marxista de Yugoslavia, las cuales fueron juzgadas como inaceptables por algunos ortodoxos serbios, esta controversia daría origen a la Iglesia Ortodoxa Serbia Libre, quién rompió todo vínculo canónico con Belgrado.

            En 1991, ambos grupos se reconciliaron bajo la conducción del Patriarca Pavle, sin embargo, por algún tiempo ambas estructuras eclesiásticas coexistieron. Las dos facciones adoptaron una constitución común en  1998, allanando el camino para una futura unidad administrativa.

            La Jurisdicción Ortodoxa Serbia Libre, estuvo encabezada por el Metropolita Ireney, quién residía en Illinois, EEUU, hasta que el Santo Sínodo Sebio nombró al obispo Longin de Dalmacia, como administrador en Mayo de 1998, debido al delicado estado de salud en que se encontraba el Metropolita Ireney.

LOCALIZACIÓN: Yugoslavia y antiguas Repúblicas, Europa Occidental, Norteamérica y Australia.

CABEZA: Patriarca PAVLE I (nac 1914 electo 1990)

TÍTULO: Arz. de Pec, Metropolitano de Belgrado y Karlovci, Patriarca de los Serbios.

RESIDENCIA: Belgrado, Serbia

FIELES: 8.000.000 de almas

 

PAVLE I

 

Patriarca PAVLE I, en el Monasterio de Gracanica

 

PAVLE I

 

Patriarca PAVLE I durante la Sagrada Liturgia

 
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