Iglesia Ortodoxa de Rumania Imprimir
 
 
        La Iglesia Ortodoxa de Rumania es la única existente dentro de la cultura latina, su idioma, el rumano, es una lengua romance que desciende directamente del lenguaje usado por los soldados y colonos del Imperio Romano, quienes ocuparon Dacia en los tiempos del emperador Trajano en el año 106 de la era cristiana.

            El cristianismo en esta zona puede rastrearse hasta los tiempos apostólicos, pero la historia de su desarrollo después del retiro de la administración romana en el año 271 es bastante oscuro. Ciertamente misioneros latinos y bizantinos tuvieron una intensa actividad en la región, sin embargo cuando los principados rumanos de Moldavia y Wallachia emergieron como entidades políticas en el siglo XIV, la etnia rumana estaba ya fuertemente identificada con la Fe Ortodoxa. El uso litúrgico del idioma rumano fue aprobado recién en el año 1568, en un Sínodo local celebrado en este país.

            Los siglos siguientes fueron testigos del desarrollo de una tradición teológica rumana autóctona, a pesar de que tanto Moldavia y Wallachia estuvieron sometidas como vasallos del Imperio Otomano desde el siglo XVI al XIX. Los dos principados antes mencionados fueron unidos bajo un solo príncipe en 1859, y Rumania consiguió su plena independencia en 1878; como consecuencia de la nueva situación del país, el Patriarcado de Constantinopla, quien había ejercido su jurisdicción sobre los ortodoxos rumanos mientras estos integraron el Imperio, reconoció en 1885 la autocefalía de la Iglesia Ortodoxa de Rumania. Después de la I Guerra Mundial, Transilvania, quién albergaba gran número de ortodoxos rumanos, fue integrada dentro del Reino de Rumania, y en 1925 se decidió elevar a la Iglesia al rango de Patriarcado.

            El establecimiento de un gobierno comunista luego de finalizada la II Guerra Mundial requirió de un nuevo “modus vivendi” entre la Iglesia y el Estado. En líneas generales, la Iglesia Ortodoxa de Rumania adoptó una política de cierta cooperación con el gobierno; pero más allá de los méritos o deméritos de aquella decisión, la Iglesia logró mantener una activa y significativa existencia en el país. Un fuerte movimiento de renovación espiritual tuvo lugar en la década del 50, cuando muchas de sus iglesias permanecieron abiertas, y casi la totalidad de sus monasterios siguieron funcionando, de todos modos las actividades eclesiales eran fuertemente supervisadas por el régimen. En aquellos días funcionaban seis seminarios y dos institutos teológicos (en Sibiu y en Bucarest), y se imprimían publicaciones teológicas de gran calidad, lo cual constituía un verdadero milagro por tratarse de un país de detrás de la cortina de hierro.

            Luego del derrocamiento de Nicolae Ceacescu en Diciembre de 1989, la jerarquía de la Iglesia Ortodoxa de Rumania fue severamente cuestionada por su supuesto colaboracionismo con el antiguo régimen, por lo que su Patriarca, Teoctist I, decidió renunciar a su oficio en Enero de 1990, sin embargo el Santo Sínodo lo repuso en sus funciones en Abril del mismo año.

            Desde aquel año la Iglesia parece haber recuperado su estabilidad, lo cual le permitió experimentar un fuerte y sostenido crecimiento en sus actividades. Las relaciones con el gobierno rumano se tornaron mucho mas constructivas a partir de la elección de Emil Constantinescu como presidente en 1996, el cual proyecta la construcción de una enorme catedral en Bucarest.

            Cabe mencionar que después de la caída del comunismo en el país, la Iglesia Ortodoxa de Rumania se vio envuelta en un áspero conflicto con su contraparte católica uniata (Iglesia Greco-Católica de Rumania), debido a los reclamos de esta última acerca de la devolución de algunos templos  confiscados por el régimen en 1948.

            En Febrero de 1997 la Iglesia Ortodoxa de Rumania contaba con 23 diócesis y 9.208 parroquias, es de destacar también la apertura de 72 nuevas capillas dentro de hospitales, 29 en diferentes prisiones, 18 dentro de instalaciones militares y otras 13 dentro de orfanatos o asilos de ancianos.

            El movimiento monástico cuenta en Rumania (a 1997) con  296 monasterios, (173 masculinos y 123 femeninos) con  2.414 monjes y 4.090 monjas.  La Iglesia es servida por 9.174 sacerdotes.

            En 1995 había un total de 28 seminarios con 5.524 estudiantes, incluyendo monjas y laicos. Las casas de altos estudios en teología fueron integrados dentro del sistema universitario estatal, contando en la actualidad con 14 facultades de teología ortodoxa.

            De acuerdo al censo de 1982, el 87% de la población de Rumania se consideraba a si misma como ortodoxa, y un sondeo de opinión realizado en 1989, mostró que gran parte de la población mantenía una imagen altamente positiva de su Iglesia (el 86%) describiendo a su actividad como buena o muy buena.

            En 1993, el patriarcado rumano resolvió restablecer su jurisdicción sobre áreas que formaron parte de su antiguo territorio en el período comprendido entre las dos guerras mundiales; es decir en: Bukovina (ahora parte de Ucrania), y en Bessarabia, sobre la que se estableció la actual república independiente de Moldova. La Iglesia Ortodoxa en Moldova fue parte integrante del Patriarcado de Moscú desde la II Guerra Mundial, y tiempo mas tarde le concedió un Tomos de Autonomía. En este momento los ortodoxos de Moldova se encuentran repartidos entre dos jurisdicciones que compiten entre sí; mientras tanto el gobierno apoya a la jurisdicción ligada a Moscú, negándole por lo tanto a la Iglesia Rumana la posibilidad de registrarse oficialmente. El Metropolita rumano, Petru de Bessarabia, denunció sufrir persecución y actos discriminatorios; sin embargo en 1997, la Corte Suprema de Moldova se pronunció a favor del gobierno.

            Un hecho importante en el año 1999 fue la visita del Papa Juan Pablo II a Rumania, dónde celebro encuentros con la jerarquía ortodoxa del país, buscando también moderar las disputas entre ambas Iglesias. El encuentro fue muy cordial, y tanto el Patriarca como el Papa se mostraron muy distendidos.

El Papa Juan Pablo II junto al Patriarca Teoctist

El Papa Juan Pablo II junto al Patriarca Teoctist

            La mas alta autoridad de la Iglesia Ortodoxa de Rumania en los asuntos canónicos y espirituales es el Santo Sínodo, compuesto por todos los obispos del país, los cuales se reúnen al menos una vez al año. En otros tiempos la normal administración de la Iglesia recaía sobre el Sínodo Permanente, constituido sólo por el Patriarca y los Metropolitas en actividad.

            En materia financiera y administrativa, la mas alta autoridad recae sobre la Asamblea Eclesiástica Nacional, constituida por un clérigo y dos laicos por cada diócesis, así como también por los miembros del Santo Sínodo.

            Fuera de Rumania, la Iglesia cuenta con cuatro diócesis y dos vicariatos con un total de 167 parroquias servidas por tres obispos y 170 sacerdotes.

            Otra jurisdicción Ortodoxa Rumana forma parte de la Iglesia Ortodoxa en América, la cual es presidida por el obispo Nathaniel Popp; en 1993 las dos jurisdicciones rumanas presentes en Norte América acordaron establecer relaciones eclesiales plenas y normales, terminando con décadas de incomprensiones y hostilidades.

LOCALIZACIÓN: Rumania, Europa Occidental y Norte América

CABEZA:  Patriarca TEOCTIST I, (nac. 1915 electo 1986)

TÍTULO: Arz. de Bucarest, Metropolita de Ungro-Wallachia, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Rumania

RESIDENCIA: Bucarest, Rumania

FIELES: 19.800.000 almas

TEOCTIST

Patriarca TEOCTIST

 

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