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Iglesia Greco-Católica de Ucrania Imprimir
         Los Ucranianos recibieron la Fe cristiana por medio de misioneros bizantinos, y sus iglesias estuvieron originalmente conectadas al Patriarcado de Constantinopla. En el siglo XIV, la mayoría de los ucranianos estuvieron bajo el control político de la Lituania católica. El Metropolita Isidoro de Kiev asistió al Concilio de Florencia y acordó en 1439 un acta de unión entre católicos y ortodoxos. A pesar de esto, muchos ucranianos dentro de Lituania quienes aceptaron inicialmente esta unión, pocas décadas después la rechazaron.

            En 1569, cuando Lituania y Polonia formaron un estado único, la mayoría de los ucranianos pasaron a Polonia. En aquellos días, el protestantismo se estaba expandiendo rápidamente en las tierras de Ucrania, y los jesuitas habían comenzado a trabajar por una unión local entre católicos y ortodoxos, como una forma de reducir la creciente influencia protestante.

            Pronto muchos ortodoxos también comenzaron a ver favorablemente tal unión, como una forma de mejorar la situación de los sacerdotes ucranianos y de ir preservando sus tradiciones bizantinas en un tiempo en el que el catolicismo polaco de corte latino se iba extendiendo.

            Este proceso culminó con un Sínodo de obispos ortodoxos en Brest, celebrado en el año 1595-1596, el cual proclamó la unión entre Roma y la Metropolitana provincia de Kiev. Este evento dio inicio a un violento conflicto entre quienes estaban a favor y en contra de ella. Las diócesis de la distante provincia occidental de Galicia, adhirieron a la unión mucho mas tarde (Przemysl en 1692 y Lviv en 1700). En el siglo XVIII, 2/3 de los ortodoxos de Ucrania se convirtieron en Greco-católicos(uniatos).

            A medida que la Rusia ortodoxa expandía su control sobre Ucrania, la unión fue gradualmente suprimida. En 1839, el Zar Nicolás abolió la unión en todo el territorio ruso, con la excepción de la eparquía de Kholm (Polonia), la iglesia uniata fue asimismo integrada dentro de la Iglesia Ortodoxa Rusa en 1875. De este modo hacia finales del siglo XIX los greco católicos casi habían desaparecido.

            La Iglesia Católica de Ucrania solo sobrevivió en Galicia, la cuál fue terminó bajo el dominio de Austria en 1772, para luego pasar a Polonia a finales de la primera guerra mundial. Esta Iglesia prosperó bajo el carismático liderazgo del Metropolita Andrew SHEPTYTSKY, quién fue Arz. De Lviv desde 1900 a 1944. La situación cambió drásticamente al comenzar la II Guerra Mundial, cuando la mayor parte de Galicia fue anexada a la Unión Soviética.

            La nueva administración comunista actuó decisivamente para exterminar a la Iglesia católica de Ucrania. En Abril de 1945 todos sus obispos fueron arrestados y sentenciados a trabajos forzados. En Marzo de 1946 un “Sínodo” fue forzado en Lviv a disolver la unión e ingresar dentro del Patriarcado Ortodoxo Ruso. Aquellos que se resistieron fueron arrestados, incluyendo 1400 sacerdotes y 800 monjas. El Metropolita Joseph SLIPYJ, cabeza de la Iglesia, fue enviado a prisión en Siberia.

            El fue puesto en libertad en 1963 y exiliado a Roma, en ese mismo año le fue dado el Título de Arz Mayor de los Ucranianos de Lviv, y en 1965 fue hecho cardenal, muriendo en 1984.

            A pesar de que el rol exacto que jugó el Patriarcado de Moscú en la supresión de los ucranianos no fue claramente establecido, los hechos de 1946 envenenaron la atmósfera entre católicos y ortodoxos rusos; todo esto llegó a la luz pública cuando el presidente soviético Gorbachev dio la posibilidad a estos católicos de salir de las catacumbas.

            El 1 de Diciembre de 1989, a los católicos ucranianos se les concedió el derecho de registrarse ante el gobierno. Con el apoyo de las autoridades locales, los ucranianos uniatos gradualmente tomaron posesión de sus antiguas parroquias. Todo esto fue el preludio de un fuerte resurgimiento del catolicismo en la región. Cuando esto ocurrió, el patriarca de Moscú les reclamó con ímpetu la restitución de algunas iglesias (reclamo que los católicos niegan) y acusó a los católicos ucranianos de expandirse a costa de los ortodoxos. La situación se complicó aun mas por la fuerte presencia de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala, en Ucrania occidental. Mientras tanto muchas posesiones son disputadas y todavía la situación no esta resuelta.

            Entretanto, la Iglesia Católica Ucraniana, fue reasumiendo su vida eclesial normal. El 30 de Marzo de 1991, Myroslav Ivan Cardenal LUBACHIVSKY, el exiliado jefe de la iglesia ucraniana, fue habilitado a salir de Roma  y tomar residencia en Lviv. En Mayo de 1992 los obispos católicos ucranianos de todo el mundo fueron convocados para un sínodo en Lviv por primera vez en varias décadas, en agosto de ese mismo año los restos del Cardenal Slipyj fueron trasladados desde Roma a Lviv, donde fueron sepultados cerca del Metropolita Andrew Sheptytsky. En Julio de 1993 se crearon cuatro diócesis nuevas, y en 1997 esta iglesia uniata contaba con 2.363 parroquias, 11 obispos, 1526 sacerdotes, 590 monjes, 729 monjas y 1.298 seminaristas.

            En Abril de 1996 el Archiepiscopal Exarcado de Kiev-Vyshhorod fue establecido para suministrar atención pastoral a los creyentes del Centro y Este de Ucrania. La Iglesia Ucraniana uniata, dice tener alrededor de 6 millones de fieles diseminados por todo el país.

            Algunos seminarios se levantaron en Lviv, Ivano Frankivsk Ternopil y Drohobych. En Sept. del año 1994, la Academia Teológica de Lviv, que fue cerrada por los soviéticos en 1946, fue finalmente abierta de nuevo.

            Después del re-establecimiento de esta Iglesia en Ucrania, el Sínodo de obispos se reúne regularmente. El primer Concilio General de los Ucranianos Greco-Católicos, sesionó en Lviv en Octubre de 1996. Compuesto por 40 obispos junto con 6 sacerdotes y 6 delegados laicos por cada una de las eparquías, estos concilios generales fijaron fechas por anticipado hasta inclusive el año 2.000. Debido a la mala salud del Card.Lubaschivsky, uno de sus obispos auxiliares, Mons. Husar, fue nombrado Administrador de la Iglesia Ucraniana greco-católica por el Concilio General de 1996.

            Los ucranianos tienen una significativa presencia en Polonia. Cuando la URSS anexó la mayor parte de Galicia durante la II Guerra, alrededor de 1.300.000 ucranianos quedaron en Polonia. En 1946, las autoridades comunistas de Polonia deportaron a la mayoría de ellos a la URSS y suprimieron a la Iglesia Católica de Ucrania. Aproximadamente unos 145.000 ucranianos uniatos quedaron dispersados en Polonia, y solo podían asistir a parroquias de rito latino. Unicamente en 1957 un centro pastoral fue abierto para ellos. En 1989, el Papa Juan Pablo II, nombró un obispo ucraniano como auxiliar del Primado polaco. El obispo Martyniak fue nombrado luego obispo de Przemysl para los ucranianos bizantinos el 16 de Enero de 1991, teniendo a su cargo el cuidado de todos los ucranianos de Polonia, convirtiéndose en su primer obispo diocesano desde la II Guerra. En 1996, esta diócesis fue elevada al rango de Sede Metropolitana, en la actualidad se calcula en alrededor de 85.000 ucranianos católicos (uniatos) en toda Polonia.

            También hay gran cantidad de ellos en la diáspora. En los EEUU hay 4 diócesis y 209 parroquias para 121.000 miembros. En Canadá hay 5 diócesis y 395 parroquias con 174.000 fieles. En Australia hay 8 parroquias para atender a sus 38.000 fieles, y en Gran Bretaña hay 14 parroquias para los 17.000 ucranianos que allí residen.

LOCALIZACIÓN: Ucrania, Polonia, EEUU, Canadá, Brasil, Argentina, Australia, y Europa Occidental.

CABEZA: Lubomyr Cardenal Husar (nacido 1933, electo 2001)

TÍTULO: Arz. Mayor de Lviv de los ucranianos

RESIDENCIA: Lviv, Ucrania


FIELES: 5.500.000 almas

Husar

Lubomyr Cardenal Husar

PRIMADO DE LOS GRECO-CATÓLICOS UCRANIANOS

Catedral Greco-Católica Ucraniana de la ciudad de Buenos Aires

Catedral Greco-Católica Ucraniana de la ciudad de Buenos Aires, Argentina

Visitada por Juan Pablo II en 1986.

 
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