Principal arrow Iglesias Uniatas arrow Iglesia Greco-Católica de Rumania
Iglesia Greco-Católica de Rumania Imprimir

            Transilvania, es actualmente una de las 3 mayores regiones de Rumania junto con Wallachia y Moldavia, esta región se convirtió en parte de Hungría a principios del siglo XI. A pesar de que este Principado fue también hogar de numerosos húngaros y alemanes, quienes fueron mayoritariamente católicos latinos, la población pertenecía a la Iglesia Ortodoxa Rumana. Poco después la provincia fue tomada por los turcos en el siglo XVI. El Calvinismo, mientras tanto, comenzó a desparramarse entre los húngaros, y el luteranismo entre los alemanes.

            En 1687, el Emperador de Austria, Leopoldo I, expulsó a los turcos de Transilvania y la anexó a su Imperio. Su política en esta región fue la de alentar a los ortodoxos de su reino a convertirse en greco-católicos; para tal fin, los jesuitas comenzaron a trabajar como misioneros entre los habitantes rumanos de Transilvania en 1693. Sus esfuerzos, combinados con la negación de todo derecho civil a los ciudadanos ortodoxos conjuntamente con el esparcimiento del protestantismo en la región, causó una honda preocupación dentro del clero ortodoxo, contribuyendo a la aceptación de una Unión con Roma por parte del Metropolita Ortodoxo ATANASIO de Transilvania, en el año 1698. El mas tarde convocó un Sínodo, el cual formalmente cerró el acuerdo el 4 de Septiembre de 1700.

            Al principio esta unión incluyó a la mayoría de los Ortodoxos Rumanos de esta provincia, pero en 1744, el monje ortodoxo Visarion, condujo una insurrección popular que dio inicio a un gran movimiento hacia la ortodoxia. En despecho, el gobierno se esforzó en implementar la Unión con Roma - incluso por la fuerza militar -, pero la resistencia fue tan fuerte que la Emperatriz María Teresa, autorizó de mala gana el nombramiento de un obispo Ortodoxo Rumano para la región de Transilvania en 1759. Cerca de la mitad de los rumanos retornaron a la Fe Ortodoxa.

            Esto puso a prueba a las comunidades greco-católicas, las cuales procuraron mantener los derechos civiles y religiosos que tenían garantizados desde antes de la finalización de la unión. El obispo ION INOCHIENTIE MICU-KLEIN, cabeza de la Iglesia desde 1729 a 1751, luchó con gran tenacidad por los derechos de su Iglesia y de todos los rumanos dentro del Imperio Austríaco. El murió exiliado en Roma.

            Las diócesis greco-católicas rumanas, estuvieron originalmente subordinadas al primado latino de Hungría de ERZTERGOM, pero en 1853, el Papa Pío IX, estableció, separadamente, una Provincia Metropolitana para los greco-católicos de Transilvania.        

            La diócesis de FAGARA ALBA-IULIA, fue convertida en Sede Metropolitana con tres diócesis sufragáneas. Desde 1937, los obispos de Fagara tienen residencia en Blaj, ciudad que se convirtió en el centro cultural y administrativo de la Iglesia.

            Al final de la I Guerra Mundial, Transilvania fue unida a Rumania, y por primera vez, los greco-católicos se encontraron dentro de un Estado prominentemente ortodoxo. Hacia 1940 tenían 5 diócesis, mas de 1.500 sacerdotes (el 90%  de ellos estaba casado) y cerca de 1.500.000 fieles. Un Seminario Mayor existía en Blaj, Oradea Mare y Gherla. El Colegio Rumano Pontificio de Roma recibió a sus primeros estudiantes en 1936.

            El establecimiento de un Gobierno Comunista en Rumania después de finalizada la II Guerra Mundial, fue una prueba desastrosa para la Iglesia Greco-católica de Rumania. El 1 de Octubre de 1948, 36 sacerdotes greco-católicos reunidos en CLUJ-NAPOCA, bajo la presión del gobierno, votaron a favor de concluir la unión con Roma y ser recibidos nuevamente por la Iglesia Ortodoxa de Rumania. El 21 de Octubre, la unión fue formalmente abolida en una ceremonia llevada a cabo en la ciudad de Alba Iulia. El 1 de Diciembre del mismo año, el gobierno aprobó un dictamen por la cuál se procedió a disolver la Iglesia greco-católica de Rumania, entregando la mayoría de sus bienes a la Iglesia Ortodoxa rumana. Los 6 obispos greco católicos fueron arrestados en la noche del 29 al 30 de Diciembre. Cinco de ellos morirían en prisión.

            En 1964, el obispo de Cluj-Gherla, Juliu Hossu, fue trasladado de la prisión y puesto bajo arresto domiciliario en un monasterio, el murió en 1970. El Papa Pablo VI, reveló en 1973, que él había hecho Cardenal “in pectore” a Hossu en 1969.

            Después de 41 años de resistencia, la suerte de esta Iglesia cambió radicalmente, sobre todo debido a la caída del tirano en Diciembre de 1989. El 2 de Enero de 1990, aquel decreto firmado en el 48 que disolvía a la Iglesia Católica greco-católica, fue derogado. Esto generó una masiva apertura de los templos para celebrar nuevamente el culto, y los 3 obispos ordenados secretamente emergieron de sus escondites. El 14 de Marzo de 1990, el Papa Juan Pablo II, restableció a la Jerarquía eclesiástica y nombró obispos para las cinco diócesis.

            Desafortunadamente el resurgimiento de la Iglesia greco-católica fue acompañada por una fuerte confrontación con la Iglesia Ortodoxa de Rumania, por el asunto de la restitución de los antiguos templos. Los católicos insistieron en que todas las propiedades deberán retornar como una cuestión de honor a la justicia, mientras que los ortodoxos sostienen que ningún reclamo de transferencia de propiedades debe tomarse en cuenta. Los católicos denuncian haber recibido tan solo 97 de sus 2.588 antiguas parroquias, en su mayor parte en la región de Banat, dónde el Metropolita Ortodoxo Nicolae estaría dispuesto a autorizar la devolución de las mismas.

            Actualmente algunos seminarios están funcionando en Cluj, Baia Mare, y Oradea, e Institutos Teológicos fueron levantados en Cluj, Blaj y Oradea.

            Los restos mortales del obispo Ion Inochientie Micu-Klein, retornaron a Rumania para ser sepultados en Blaj en Agosto de 1997, y en el transcurso del año 1998 se abrió una causa de Beatificación en Roma a favor de aquellos obispos que fueron encarcelados durante el gobierno comunista. En Rumania los miembros de esta Iglesia, suelen autodenominarse como “Iglesia Rumana unida a Roma”

            Un concilio provincial de los Rumanos greco-católicos fue convocado en Blaj en Mayo de 1872, otro en 1882 y un tercero en 1900. Aquellos concilios aprobaron legislaciones concernientes a varios aspectos de la vida de la Iglesia, siendo todo lo allí acordado, aprobado por la Santa Sede. La primera sesión del cuarto concilio provincial tuvo lugar en Blaj durante los días 17 al 21 de Marzo de 1997.

            Las verdaderas dimensiones de la Iglesia greco-católica rumana es apasionadamente discutido; ellos dicen ser mas de un millón de fieles, y en algunas publicaciones se acreditan tres millones de almas. Un censo no-gubernamental llevado a cabo en Rumania en Enero del 92, reporta un número muy inferior: 228.377 miembros, una cifra que los greco-católicos rechazan enfáticamente.

            La única diócesis fuera de Rumania es San Jorge, la cuál incluye a todos los feligreses de EEUU, encabezados por el obispo Jhon Michael BOTEAN; otra comunidad fue recientemente creada en Sidney, Australia, bajo el cuidado del Padre Michael Anghel.

LOCALIZACIÓN: Rumania, EEUU, Canadá.

CABEZA: Metropolita Lucean Murean (nac.1931 y nombrado en 1994)

TÍTULO: Arz. de Fagara y Alba Iulia

RESIDENCIA: Blaj, Rumania

FIELES: 1.119.000 almas

IV Concilio Provincial celebrado en Blaj

Procesión de católicos rumanos uniatos
- IV Concilio Provincial celebrado en Blaj -
del 17 al 21 de Marzo de 1997

 
< Anterior   Siguiente >