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Iglesia Ortodoxa en Uganda y Kenia Imprimir
 
 

            Al comienzo de la década de 1930, el Obispo ALEXANDER, de la Iglesia Ortodoxa Africana, viajó a Uganda, invitado por Reuben Sseseya Mukasa, (mas tarde conocido como el Padre Spartas, quién años mas tarde se convertiría en el Obispo Cristóforos de Nilópolis) y de Obadiah Bassajjikilato, dos antiguos anglicanos, quienes después de muchas lecturas decidieron unirse a la Iglesia Ortodoxa. Aparentemente, ellos habían descubierto la dirección del Patriarca Macguire, de la Iglesia Ortodoxa Africana, en una publicación estadounidense y decidieron escribirle, éste a su vez escribió a su obispo destacado en África, Alexander, para realizar una visita al lugar. Alexander permaneció nueve meses en Uganda, desde Octubre de 1931 a julio de 1932, allí catequizó y bautizó a nuevos fieles, y también durante su estancia, también ordenó a Mukasa y a Bassajjikilato, después de esto regresó a Sudáfrica. Entre aquellos que fueron bautizados, se encontraba la hija de un griego residente en Kampala, a quién le llamó la atención el rito extraño usado por estos sacerdotes; este hombre persuadió a los nuevos presbíteros a ponerse en contacto con el Patriarca de Alejandría, y más tarde en 1932, visitó Uganda el Padre Nicodemus Sarika, quién había cruzado para llegar allí, el territorio de Tanzania. (el Padre Nicodemus, era un sacerdote encargado de los inmigrantes griegos de Johanesburgo, el cual se caracterizó por su gran espíritu misionero)

            La visita de Alexander despertó las sospechas de las autoridades coloniales, cabe recordar que en aquel entonces Uganda era un protectorado británico y Kenia una colonia. La policía secreta colonial, escribió a las autoridades de Sudáfrica, requiriendo información sobre las actividades del Obispo Alexander y de su Iglesia. Cuando Alexander regresó a Sudáfrica a través de Kenia, durante su viaje en tren desde Kampa a Mombasa, sostuvo una conversación con un empleado postal llamado James Beutah, éste hombre le preguntó al obispo a que denominación religiosa pertenecía, puesto que los habitantes Kikuyus no solían recibir a los misioneros extranjeros relacionados con las autoridades coloniales. Beutah informó esto a Jomo Kenyatta, el futuro presidente de Kenia, quién en aquel entonces residía en Inglaterra, quién persuadió al Obispo Alexander para que regresara nuevamente a Nairobi.

            En 1929, el kikuyu de la Provincia Central de Kenia, había formado dos asociaciones educativas en protesta contra la prohibición de los misioneros, de practicar la circuncisión femenina. Hay que tener en cuenta que la educación en Kenia, en aquel tiempo, estaba casi totalmente bajo el control de las misiones extranjeras. Una Misión liderada por el pastor John Arthur, de la Iglesia de Iglesia de Escocia, anunció que sus “agentes” africanos, (quienes en su mayoría eran maestros), deberían firmar una declaración denunciando casos de circuncisión y revelando los nombres de aquellos asociados o simpatizantes de la Asociación Central Kikuyu (éste era un cuerpo opositor al dominio colonial).

            Esto fomentó la creación del “Kikuyu Karing´a Educational Association” o (KKEA) y del “Kikuyu Independent School Association” o (KISA), ambos organismos pretendían establecer colegios fuera del control de los misioneros extranjeros. Hasta aquel entonces, casi todas las escuelas eran parroquiales. Dentro de este contexto, el Obispo Alexander parecía ofrecer una solución, puesto que  él también era negro y africano; teniendo muy en cuenta estos dos motivos, el presidente de la (KISA), escribió a este obispo preguntándole si podría regresar a Kenia; Alexander contestó, y también le escribió al obispo ortodoxo de Johanesburgo, solicitándole, para ello, una carta de presentación a un sacerdote ortodoxo en Moshi, Tanganyka, en ella, Alexander, expresó su deseo de unirse a la Iglesia Ortodoxa Griega de Sudáfrica.

            Alexander, regresó a Africa Oriental en Noviembre de 1935, y fundó un seminario dónde se preparaban ocho estudiantes, siete de ellos apadrinados por el KISA, y uno por el KKEA. Durante esta visita ordenó también a dos sacerdotes, Arthur Gatungu Gathuna, y Philip Kianda Magu, además de dos nuevos diáconos llamados: Daudi Kiragu y Harrison  Kiranga.

            El obispo Alexander regresó a Sudáfrica, pero fue incapaz de visitar nuevamente el Africa Oriental, a raíz del estallido de la II Guerra Mundial, y más tarde lo imposibilitó la aplicación de la política del “apartheid” por parte del gobierno Sudafricano. Es a raíz de este tipo de actitudes,  que hubo una fuerte percepción entre los africanos en Kenia, de que el dominio blanco no apoyaba a la ortodoxia, ya que no estaba  asociada al poder colonial.

            Entretanto, los contactos entre la Iglesia Ortodoxa de Uganda, y el Patriarcado de Alejandría continuaron desarrollándose. Si bien la II Guerra Mundial dificultó la realización de viajes sin fines militares, el Metropolita Nikolaos de Axum visitó el Africa Oriental, y redactó un informe para el Santo Sínodo del Patriarcado de Alejandría acerca de la situación de las Iglesias Ortodoxas Africanas. Este reporte fue publicado en formato de libro.

            Los Padres Spartas y Obadiah de Uganda, supieron de la existencia de un grupo de ortodoxos en Kenia a través de una nota periodística; entonces, ellos, resolvieron visitar Kenia, alentando a este grupo de kenianos a unirse al Patriarcado de Alejandría.

            Estos ortodoxos de Kenia, escribieron prontamente una carta al Papa MELETIOS de Alejandría, a la cual éste respondió positivamente, pero Meletios murió antes de poder tomar alguna medida tendiente a la unión. Los ortodoxos de Kenia escribieron una carta dirigida, esta vez a su sucesor: CRISTÓFOROS II, el cual aceptó recibirlos dentro del Patriarcado como a una Iglesia Ortodoxa Canónica. Este acto fue oficialmente realizado en el año 1946.

            Entretanto en Uganda, el Padre Nicodemus Sarika, tomó a dos hombres negros, y los instruyó acerca de la Fe, y en 1939 se los envió al Patriarca Cristóforos en Alejandría para darles una adecuada formación. Ellos fueron ordenados y enviados nuevamente a Uganda, pero uno de estos murió al poco tiempo de haber regresado, y el otro en cambio, (Padre Ireneus Magimbi) continuó catequizando por muchos años más. En 1945, el Padre Spartas envió un grupo de cuatro hombres jóvenes a Egipto, allí, después de terminar la secundaria en un colegio griego en Egipto, fueron enviados a estudiar teología en la Universidad de Atenas. Entre estos estudiantes se encontraba THEODORE NAMKYAMAS, quien es el actual Metropolita de Uganda.

            En Kenia, una vez finalizada la II Guerra Mundial, se intensificó la lucha contra el poder colonial, y en 1952, las autoridades se declararon en emergencia, debido al accionar de las guerrillas Mau Mau. La Iglesia Ortodoxa fue proscrita, y sus escuelas y templos cerrados por los británicos. Muchas de las Iglesias fueron incendiadas por las Fuerzas Armadas, y el clero fue confinado a los campos de concentración. Durante aquel triste período, la Iglesia Ortodoxa en Kenia, fue tratada por las autoridades británicas, de la misma manera en que los soviéticos trataron a la Iglesia Ortodoxa Rusa. Inmediatamente después de la II Guerra Mundial, la Iglesia Ortodoxa había crecido muy rápidamente, hasta su proscripción en la década de 1950. Los cristianos ortodoxos, estimaron que las misiones católicas romanas y también las protestantes, actuaban como colaboracionistas del régimen, y no sólo no se solidarizaron con las injusticias perpetradas contra los ortodoxos, sino que buscaron desacreditar y menospreciar a la Iglesia Ortodoxa, dirigiendo una propaganda hostil contra ella.

            Una lucha similar contra el opresor colonial británico, se libraba en aquel entonces en Chipre, y era dirigida por el Arz. MAKARIOS, quién en Marzo de 1956, debió exilarse en las Islas Seychelles (en el Océano Indico).  En 1957, él fue liberado, y se trasladó a Kenia, dónde el pueblo aún luchaba por su independencia. Esta visita, alentó tremendamente a los líderes independentistas, muchos de los cuales (al igual que los sacerdotes ortodoxos) aún se encontraban en prisión. Esto causó también una desagradable sorpresa entre las autoridades británicas, quienes le preguntaron al Parlamento Británico, acerca del porqué al Arz. Makarios, se le había permitido predicar en Kenia.


MAKARIOS

Arz. MAKARIOS de CHIPRE

Durante su estadía en Kenia

            Una gran amistad se desarrolló entre el Arz. Makarios y Jomo Kenyatta, el futuro presidente de Kenia.

            Chipre finalmente se independizó en 1960, y Kenia en 1963. Durante 1970, el Arz. Makarios, primer presidente de Chipre, fue invitado a ser una visita oficial a Kenia, por el entonces presidente Kenyatta, su antiguo amigo.


            El Arz. Makarios, era el presidente de Chipre, así como también, la cabeza de la Iglesia Autocéfala de Chipre, y como tal, no tenía Jurisdicción eclesiástica sobre el África Oriental, es por ello que su vista a Kenia, fue en carácter de Jefe de Estado, aunque también se reunió con muchos líderes de la Iglesia, visitando desde luego, iglesias ortodoxas en varias partes de Kenia.

            El Arz. Makarios, quedó muy impresionado por la tremenda pobreza de la Iglesia, y sobre todo de la gente, es por esta razón que escribió al Patriarcado de Alejandría ofreciendo ayuda. El presidente Kenyatta, donó un sitio para el funcionamiento de un Seminario Ortodoxo en Riruta, en las afueras de Nairobi, y el Arz. Makarios, el dinero para su construcción. En 1971, él visitó nuevamente Kenia para colocar la piedra fundamental del nuevo Seminario, aunque el Patriarcado no estaba en posición de dotarlo de personal, éste sería utilizado hasta el año 1982


  Arz. MAKARIOS

Visita del Arz. MAKARIOS de CHIPRE a las Comunidades Ortodoxas de Kenia

            En Kagira, bautizó a 5.000 personas, y en Nyeri a otras 5.000 más. Cabe destacar que esos mismos dos lugares, habían sido visitados por el Obispo Alexander 40 años antes, catequizando y bautizando; y cuatro décadas mas tarde recién pudieron apreciarse la abundancia de sus frutos.

            En 1958, el Patriarca de Alejandría nombró al Metropolita de Irinoupolis (Dar Es Salaam) para cuidar de los cristianos ortodoxos de Tanzania, Kenia y Uganda. El Metropolita Nikolaos, movió su Sede a Kampala, y desde allí visitaba a los otros países. En 1960 el Archimandrita Chrysostom Papasarantopoulos, acudió a Kampala, dónde trabajó unos 10 años, luego se mudó a Zaire dónde abrió una nueva misión.

            Este Archimandrita, comenzó a alentar, a través de una nutrida correspondencia, el interés por las misiones a Africa, uno de sus destinatarios fue el actual obispo MAKARIOS de Riruta, Kenia.

            En aquellos días la ayuda de misioneros ortodoxos en el África Oriental era muy necesaria. Después de 10 años de represión por parte de las autoridades británicas, y de la difamatoria propaganda de los misioneros católicos y protestantes colaboracionistas; la Iglesia Ortodoxa había quedado en una situación muy comprometida.

            El Metropolita Nikolaos, fue elegido Patriarca en 1968, y su sucesor como Metropolita fue Nicodemus, quién ordenó a muchos sacerdotes. El seminario fue bendecido durante este período. En 1972, el Metropolita fallece, y es sucedido por el Metropolita Frumentios, quién muere en 1981; durante su gestión, el crecimiento de estas Comunidades fue muy mínimo, y hubo algunos reveses como el protagonizado por el obispo George Gathuna (uno  de los sacerdotes ordenados por el obispo Alexander, de la Iglesia Ortodoxa Africana, en 1935), quién fue expulsado por el Santo Sínodo Patriarcal; pero a pesar de estas medidas, él siguió ejerciendo su episcopado, y por ese motivo se le consideró cismático. El obispo Gathuna y su Comunidad entraron en contacto con un Sínodo Ortodoxo Griego Vetero-calendarista, de tendencia moderada (Florinista).

Arz. CIPRIANOS de OROPOS y el Obispo KIGUNDU

 

Arz. CIPRIANOS de OROPOS y el Obispo KIGUNDU

 

            El líder de los Vétero Calendaristas era el Arz. Ciprianos de Oropos y Fili, quién consagró (junto a Gathuna) al obispo Kigundu, quién se convertiría en el líder, a la muerte de Gathuna ocurrida en 1986; sin embargo Kigundu, también fue expulsado del Sínodo Vétero Calendarista, al enterarse que tiempo después de consagrado, contrajo matrimonio secretamente en flagrante contradicción con lo estipulado en los Santos Cánones. La mayor parte de los sacerdotes ordenados por Gathuna y Kigundu después del cisma, volvieron a su antigua Jurisdicción, y sólo algunos de ellos debieron ser re-ordenados.

            Los kenianos, estuvieron sin Metropolita por bastante tiempo, hasta que se nombró al obispo ANASTASIOS YANNOULATOS, como Metropolita interino. Este obispo es uno de los mayores misioneros ortodoxos del siglo XX,  alentando el interés misionero en Africa dentro de la Iglesia Ortodoxa desde la década del 50. El seminario de Nairobi, abierto en tiempos del obispo Anastasios, comenzó a funcionar con 19 estudiantes del Africa Oriental, pero a partir del año 1995, este centro albergó a estudiantes de otros países africanos, llegando a contar en su momento, con 42 alumnos de 7 países diferentes, como ser de: Kenia, Uganda, Tanzania, Camerún, Nigeria, Zimbawe, y Madagascar.

            La meta de aquel seminario, es la de convertirse en una Institución PAN-AFRICANA, en el cual se fomentara un sentimiento de Unidad, dentro del Patriarcado. Cabe destacar, que pese a tan brillante meta esta tarea no es fácil, puesto que los estudiantes de otros países sufren un verdadero shock cultural, y deben además afrontar problemas de alimentación.

            A menudo se dice que las misiones ortodoxas tienen un carácter más centrípeto que centrífugo, pues en la gran mayoría de los casos, es la gente, la que en forma espontánea se convierte a la ortodoxia, y no por la acción de misioneros ortodoxos.

            El crecimiento de la ortodoxia en Kenia y Uganda, es un acabado ejemplo que parece confirmar lo que antes hemos afirmado acerca de las misiones. Esta Iglesia es en su mayor parte, el resultado  del movimiento espontáneo de la gente de aquellos países hacia la ortodoxia, y no de la acción de misioneros enviados desde alguna Jurisdicción Ortodoxa.

            La Iglesia Ortodoxa en aquellos países, puede ser verdaderamente considerada como de origen auténticamente africano.

 
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