Matrimonio, Divorcio y Matrimonios Mixtos
        El matrimonio es uno de los Sacramentos de la Iglesia Ortodoxa, y, por lo tanto, aquellos cristianos ortodoxos que contraen matrimonio, deben contraerlo dentro de la Iglesia Ortodoxa, en orden a estar en Comunión Sacramental con la Santa Madre Iglesia.

         De acuerdo a los cánones de la Iglesia, un ortodoxo, el cuál decide casarse fuera de la Iglesia (Ortodoxa), no puede recibir la Santa Comunión, y no puede servir como Padrino, ni en una boda, ni en un bautismo.

         Hay algunos matrimonios que están expresamente prohibidos por el derecho canónico, tales como el matrimonio entre primos, ya sean primos hermanos o primos segundos, así como también entre Padrino y Ahijada o Madrina y Ahijado. El primer matrimonio entre un hombre y una mujer, es honrado por la Iglesia a través de un Servicio muy rico en simbolismos, que habla elocuentemente, sobre cuánta estima se guarda a la institución del matrimonio. Durante este sacramento, el sacerdote u obispo oficiante, invoca a Dios, a través de las oraciones propias del ritual, para unir a esa pareja en santo matrimonio.


  Arz. Hilarión de Texas, celebrando un matrimonio en una parroquia

Arz. Hilarión de Texas, celebrando un matrimonio en una parroquia


La Iglesia Latina (Católica Romana), tiene una diferente apreciación al respecto, pues sostiene que los celebrantes, son en realidad ambos miembros de la pareja y no el sacerdote, éste sólo actuaría en calidad de  testigo.

         La Iglesia permite hasta un máximo de tres matrimonios, a cualquier cristiano ortodoxo. Si ambos cónyuges contraen un segundo o tercer matrimonio, la forma de celebrarlo es conducido de otro modo, ya que el rito es mas breve, y posee cierto carácter penitencial.

         Un matrimonio llega a su fin, sólo con la muerte de uno de los cónyuges, o a través del reconocimiento eclesiástico de la disolución del mismo.

         La Iglesia concede “el divorcio eclesiástico”, sobre la base de que se trata de una excepción a la prohibición general de esta práctica dada por Cristo. La Iglesia frecuentemente deplora el ascenso de los índices de divorcios, y ve al mismo, como un trágico fracaso.

         La Iglesia Ortodoxa, reconoce también que algunas veces, el bienestar espiritual de los cristianos atrapados dentro de un matrimonio resquebrajado y esencialmente, en la práctica, inexistente; justifica un divorcio con el derecho de uno o ambos cónyuges a contraer nuevas nupcias. El sacerdote de la parroquia está llamado a hacer todo lo posible por evitar el divorcio de la pareja, y deberá ayudarlos a resolver sus conflictos, pero si no lo logran, y, siempre y cuando hayan obtenido el divorcio civil, ellos estarán aptos para solicitar el divorcio eclesiástico en algunas de la Jurisdicciones de la Iglesia Ortodoxa.

         No todas las jurisdicciones tratan este delicado tema del mismo modo; hay Jurisdicciones Ortodoxas en las cuales el tema del divorcio eclesiástico requiere un minucioso estudio de cada caso particular y de una cuidadosa evaluación de la situación global de dicho matrimonio; la pareja, ya civilmente divorciada, deberá comparecer ante la corte eclesiástica local, dónde una investigación será realizada. Únicamente después de esto, el Obispo presidente, promulga el acta de divorcio eclesiástico, concediendo de este modo, la licencia eclesiástica la cual habilitará la realización, de un nuevo matrimonio.

         Hay otras Jurisdicciones, sin embargo, en el que el juicio queda en manos del sacerdote de la Parroquia, pero al igual que en el resto, la pareja que solicita el disolución matrimonial, deberá estar civilmente divorciada.

         Si bien la Iglesia preferiría que todos lo cristianos ortodoxos se casaran con otros cristianos ortodoxos, ella jamás insistió sobre este tema. La Santa Madre Iglesia, suele tener en cuenta el bienestar espiritual de sus miembros que desean contraer matrimonio con un no-ortodoxo, es con ese fin que autoriza la realización de matrimonios mixtos. Para la realización de dicho tipo de matrimonios, el contrayente no-ortodoxo, podrá ser Católico Romano, Anglicano, o miembro de alguna de las tantas Iglesias Protestantes, siempre y cuando, crean en el bautismo realizado en nombre de la Santa Trinidad. Es importante tener en cuenta que este matrimonio mixto deberá ser celebrado dentro de la Iglesia Ortodoxa para ser considerado como tal.

         La Iglesia Ortodoxa no celebra casamientos mixtos entre cristianos ortodoxos y no cristianos, como ser, con Islámicos, Judíos o Budistas, así como tampoco con miembros de sectas tales como los Mormones, Testigos de Jehová, Ciencia Cristiana, o seguidores del Reverendo Moon.